Cara lavada…o como para la guerra? Maquillarse es una moda?

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Muchas son adictas a los rimmeles de todas las formas y tamaños…otras, a la boca con brillo…otras las defensoras de mostrarse “tal cual son”…otras pasan horas eligiendo maquillages que no se noten…que les den un aspecto natural y arreglado como diosas del Olimpo…he aquí una Reflexión sobre este tema…SIN MASCARAS!

DESDE SIEMPRE

Cuando hablamos de maquillaje, solemos percibirlo como un accesorio más de nuestro estilo y vestimenta. Combinamos con detalle los tonos, las texturas y los diferentes colores de acuerdo con el momento del día, la ocasión y el estado de ánimo que nos acompaña.

Vestidas y maquilladas nos sentimos listas para salir al mundo moderno y para movernos con soltura dentro de nuestra sociedad actual.

Pero en realidad, el acto de maquillarse es un ritual del que hombres y mujeres han disfrutado desde hace miles de años. La historia se remonta a los Egipcios aproximadamente en el año 4000 a.c. , que si bien no fueron los primeros en utilizarlo, sí fueron los que primero documentaron la importancia del maquillaje facial como una parte fundamental de la cultura. Tal como se pudo comprobar en los descubrimientos de las pinturas realizadas en las tumbas de ésta antigua civilización, los egipcios utilizaban ingredientes naturales tales como el ungüento -una sustancia hidratante- y el kohl para mejorar la piel y la apariencia.

PARECE QUE YA EN ESOS REMOTOS TIEMPOS ERAN CONSCIENTES DEL PODER DE LA BELLEZA DE UNA PIEL SUAVE Y DE UNOS OJOS SEDUCTORES

Tal vez porque los ojos pueden revelar pensamientos y emociones más que cualquier otra parte del cuerpo, los egipcios habían ya centrado en ellos la mayor parte del maquillaje de la cara. El sombreado verde, por ejemplo, se obtenían de la malaquita en polvo, un mineral verde de cobre que se aplicaba en capa espesa en los párpados superiores e inferiores. El perfilado de ojos y el oscurecimiento de pestañas y cejas se conseguía con un pasta negra llamada kohl, preparada con polvo de antimonio, almendras quemadas, óxido negro de cobra y arcilla ocre. Con todo éste material se preparaba una pasta que se solía guardar en pequeños tarros de alabastro y que, humedecida con saliva, se aplicaba con palillos de marfil, madera o metal, a semejanza de los modernos lápices de maquillaje.

Otras culturas, como la árabe, también usaron el khol en su búsqueda de herramientas naturales que les permitieran alcanzar sus propios ideales de belleza. Además de su efecto visual, protegía de las enfermedades oculares y servía como repelente de insectos.

Culturas como la griega, la japonesa o la europea compartían el gusto por la tez blanquecina, como indicador de una posición social elevada o una pasión elevada, en el período de las grandes cortesanas y los imperios. Para conseguir éste efecto se recurría a polvos extraídos de los metales como el titanio, a los polvos chinos o incluso a la harina o el arroz.

MAQUILLARSE HOY

Al acercarnos a la actualidad podría parecer que ese gusto por los rostros pálidos ha pasado a sustituirse por la pasión por los cuerpos bronceados, o al menos por algo de color en las mejillas. Sin embargo, culturas como la japonesa siguen manteniendo este símbolo, identificando una piel con demasiado color con una clase social baja y poca sofisticación. De ahí que sus visitas a la playa se hagan con ropas que cubren prácticamente todo su cuerpo y que sean un mercado estupendo para las cremas, no solo las blanqueadoras sino también las que tienen altos factores de protección solar.

La próxima vez que nos miremos al espejo a punto de maquillarnos tal vez podamos darle un significado diferente y tomar conciencia del poder y la magia que somos capaces de transmitir a través de nuestro maquillaje. Aunque cada uno lo haga de la forma que más le favorece o se siente cómodo, de acuerdo al color de su piel, de sus ojos y de su cabello, miles de años de historia nos han enseñado a utilizar los colores y los estilos de acuerdo a la sensación que queremos provocar en los demás, y en nosotros mismos.

Una forma antigua y vigente de comunicarnos que venimos cumpliendo desde hace siglos, mientras actualizamos la cuenta de tweeter desde nuestro celular, o compartimos novedades con amigos en el perfil de facebook.

Adriana Rossetti