Ser sustentable

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SER Sustentable

TEXTO, Maria Soledad Riestra / Columna, Adriana Penerini


Una pregunta simple, vale definir un término,

que de uno u otro modo nos llega cada día más cerca.

Desde Bebé a Bordo pensamos que SER sustentable es una condición que no solo debe desarrollarse a nivel de la producción, sino también a nivel humano, en esta nota descubrimos datos que los sorprenderán!

Vale la pena ahondar en esta temática para hacer SUSTENTABLES, como padres, como adultos, como ciudadanos, cada uno de nuestros gestos!

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Planeta en CRISIS!


Sin duda alguna, el siglo XXI nos encuentra enfrentando una de las crisis más significativas de la historia del planeta.

En términos de cambio climático, hemos alcanzado las 400 ppm (partes por millón) de dióxido de carbono en la atmósfera, lo que significa que el planeta ha llegado a temperaturas record en los últimos entre 3 y 5 millones de años, producto de la creciente quema de combustibles fósiles no renovables como el carbón, el petróleo y el gas.

Cada vez son más frecuentes los desastres naturales: en el 2012 solamente, un estimado de 32.4 millones de personas fueron despojadas de sus hogares producto de una catástrofe natural – 98% de las cuales se debieron a factores climáticos .

La escasez de agua es otro gran tema en la agenda: según la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 3 personas no tiene acceso a la cantidad de agua diaria necesaria para vivir.


La velocidad con la que cada vez se extinguen más especies – WWF estima que unas 10.000 por año –; la degradación de los suelos producto del fenómeno conocido como “agro-industria”, que incluye desde alteraciones genéticas de las semillas, altísimos niveles de uso de agroquímicos y pesticidas – en Argentina, en la década del ’90, el consumo de fertilizantes químicos creció un 463% y de agro-tóxicos un 172% , y una ganadería sometida a prácticas de dudosa ética y de extrema crueldad - el ejemplo más claro a nivel mundial son las “granjas-fábrica”: predios donde los animales son criados en condiciones de extremo hacinamiento, constantemente provistos de antibióticos, pesticidas, aditivos y hormonas.


La paradoja de la creciente pobreza, inequidad social y enfermedad en un mundo donde supuestamente la tecnología ha generado “eficiencias” sin precedente: 1 de cada 7 seres humanos se van a dormir con hambre cada noche, la mayoría de los cuales, irónicamente, son agricultores.


Los índices de obesidad y enfermedades relacionadas a trastornos alimenticios, diabetes, cáncer y de origen psicológico (el famoso efecto “burn out”) aumentan a pasos agigantados.


  • 7 billones es la cantidad estimada de habitantes del planeta
  • Alrededor de 3.5 billones se encuentran viviendo en condiciones de pobreza
  • El norteamericano promedio consume 43 veces más que el africano promedio
  • Alrededor del 25% de comida producida a nivel mundial es desechada
  • El planeta ya ha excedido su capacidad de producción: para sostener el actual nivel de consumo y desperdicio, estamos produciendo el equivalente a 1.3 planetas Tierra desde la década del ’90 .
  • De continuar con esta tendencia de crecimiento - tanto poblacional como en el consumo - para el 2100
  • necesitaremos el equivalente a 3 planetas


Sin dudas, esta situación no es sostenible en el tiempo;

hoy, la humanidad no es sustentable.


Qué

significa ser SUSTENTABLE?


Esta es la pregunta fundamental que me he estado haciendo a mí misma desde que inicié mi camino en el área de Sustentabilidad.



Después de escribir estas palabras, sobre la CRISIS planetaria, noto una opresión en el pecho y una inmensa tristeza. Pero eso no me detiene; al contrario, la pregunta que mantengo hoy toma aún más fuerza e importancia: en estecontexto, -¿qué significa ser sustentable?


La extrema complejidad y magnitud de la situación que enfrentamos puede ser analizada desde la simpleza que habita en el corazón de nuestra propia esencia humana. Ser sustentable, en estos términos, puede describirse como el reorientar nuestro comportamiento hacia aquellas acciones que se rijan por los principios de desarrollo, florecimiento y respeto por la vida humana y no humana que habita el planeta, y todo aquello que la sostiene (es decir, lo que suponemos como “no vivo” dentro de la naturaleza: el agua, el aire, el suelo, etc.). Puesto en términos más simples, que nuestras acciones tengan como base, un profundo amor y respeto por todo lo que nos rodea.


Qué

hacer en CONCRETO?


En primer lugar y ante todo, amor y respeto por nuestra propia vida. Vivimos a un ritmo donde no hay lugar para la reflexión, para la revisión de nuestros hábitos, para darle más espacio a aquello que nos “llena”, que trae verdadera felicidad a nuestra vida (distinto de lo que trae un efímero sentido de satisfacción), y para ajustar aquello que nos genera dolor, frustración, angustia, e infelicidad. ¿Para qué hacemos lo que hacemos? ¿Con qué propósito consumimos lo que consumimos? ¿Cuánto nos dedicamos a disfrutar, el aquí y el ahora? De nuevo, invitar a la reflexión sobre estas preguntas, siguiendo los principios de desarrollo, florecimiento y respeto por la vida humana y no humana que habita el planeta, y todo aquello que la sostiene, puede darnos algunas ideas sobre cómo ser sustentables; cada uno, desde su propia realidad.


En mi caso en particular, estas preguntas han traído algunos cambios en mi vida: he empezado a hacer más ejercicio al aire libre, a limitar el consumo de comidas “preparadas” y cocinar más utilizando productos naturales y orgánicos, incorporar más frutas y verduras en mi dieta. En el plano personal, descubrí algunas prácticas de relajación y meditación que me ayudan a “conectarme conmigo misma” un poco más y “bajar un cambio” (o unos cuantos): las prácticas conocidas como “mindfulness” y el yoga, son algunas de las más populares. O quizás simplemente salir a dar una breve caminata durante el almuerzo, con paso suave, mirando alrededor, observando las plantas, los árboles, la gente, el cielo, las nubes, cada detalle, regalándome ese deleite por 5 minutos, “desenchufándome” de la vorágine del día.


En segundo lugar, amor y respeto por la comunidad y el espacio social en el que vivimos.Por nuestros espacios compartidos: la calle, las plazas, y sobre todo por la gente. Nuestros vecinos, familia, amigos. Vivimos en constante sincronía virtual, conectados a través de la tecnología, a todo y a todos, en todo momento. Sin embargo, en el fondo, cuando todas las pantallas se apagan, cada vez nos sentimos más solos. Generar un mayor espacio para el diálogo, para disfrutar la compañía de nuestros afectos, estar presentes por completo en una cena, en una reunión familiar, salir a pasear con nuestras mascotas, saludar a nuestros vecinos… Participar del cuidado de nuestros espacios comunes, manejar nuestros residuos en forma consciente y responsable; ayudar al que podamos, cuando podamos; seguramente en tu barrio o comunidad hay gente y animales que necesitan lo que vos puedas dar. En mi caso los mayores momentos de felicidad que recuerdo, los he experimentado en compañía de alguien: persona, perro o gato. La comunidad de Animales de Vicente López, un grupo de mujeres que trabaja en forma incansable en el rescate de perros y gatos callejeros, me los dio y sigue dando a montones.


Por último, amor y respeto por la naturaleza, por la vida. Trabajar en pos de la vida, y no en contra de ella. El primer paso en este sentido es informarse, es generar conciencia: nuestras acciones tienen impacto. ¿Cuánta agua y energía consumimos? ¿Es posible reducir ese consumo? ¿Cuánto sabemos de los productos que adquirimos – de dónde vienen y adónde va lo que queda de ellos después de nuestro uso –? ¿En qué situación se encuentran los espacios verdes y los animales en nuestra comunidad? ¿Qué pasa con nuestra basura? ¿Cómo podemos incorporar el reciclado en nuestra cocina? Estas son sólo algunas preguntas; estoy segura de que se te ocurrirán muchas más y mejores.


Una última reflexión de mi parte. Te comparto una pregunta que me hago todos los días: y si hago todo esto, ¿será suficiente? La respuesta es, no lo sé. Pero, ¿importa si es suficiente? No, no importa. No es la cuestión.


El buscar caminos para Ser Sustentable no intenta convertirnos en héroes; apunta a redescubrir el regocijo de ser más humano.



El contenido de este artículo escrito por Soledad Riestra, ya fue publicado en www.sustentator.com el 23 de julio 2013.Allí encontrarás referencias y fuentes si fueran de tu interés!

Muchas gracias por autorizar su re-edición






Maria Soledad Riestra. Nació en Olivos, Buenos Aires. Es Licenciada en Relaciones del Trabajo egresada de la Universidad de Buenos Aires. Desde agosto del 2012 se encuentro estudiando y trabajando en Londres, Gran Bretaña - realizando una maestría en Sustentabilidad y Responsabilidad Social y colaborando en proyectos independientes relacionados a temáticas como Desarrollo Sustentable, Capacitación, Gestión del Cambio y Liderazgo, tanto en espacios corporativos como en organizaciones sociales.





María Luján Sánchez es mamá de Maca y Tin, diseñadora audiovisual y fotógrafa.

Trabaja en su propio emprendimiento Maluhan Comunicacion Audiovisual, la fotografía es su pasión.
Nos dice:

"La cámara es como una extensión de mi cuerpo."
Tomó las fotos del interior del libro Las nueve estaciones de Adriana Penerini, entre otros.





Escritora, Docente, Psicóloga, especialista en Maternidad, paternidad, Crianza. Trabaja en la Prevención y tratamiento de la Depresión Post-parto.

Psicoterapeuta de parejas.Colabora con diferentes Medios y ha sido columnista de programas de televisión, como lo hizo hasta el 2011 en Mi Bebé. Autora de "La Aventura de Ser mamá" y de "Las Nueve estaciones del embarazo", Adriana hace la coordinación general de Bebé a Bordo, y de su nueva propuesta de Bienestar, Area Slow, y específicamente los momentos de la Reflexión y Meditación de ambas propuestas.

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