Del libro Queridos hijos del filósofo Jaime Barylko*
Cómo será el futuro de mis hijos?

Recurriremos una vez a más a este pensador argentino, para dilucidar una duda eterna, una pregunta simple, de respuesta complicada.
Pensar en el futuro de los hijos genera muchas ansiedades, nos enredamos en la búsqueda de bienes materiales, buenos colegios, clubes de campo...
Tal vez lo que tengamos que "Darles" sea mucho menos costoso, y esté más cerca de lo que creemos.


"Y mientras los padres se preocupan por el futuro de sus hijos pensando constantemente en la tecnología que vendrá,, como si todo dependiera de ella, yo comparto la preocupación, pero no pienso en la Tecnología que vendrá, porque ahí reposo en la sana confianza que tengo en todos los hijos del mundo nacidos en estos tiempos, que vienen, así como los de antes traían un pan bajo el brazo, con todas las botoneras bajo el brazo, y nadan en su mundo, específicamente suyo, como peces en el agua.
No, a mi no me preocupan los aparatos, que son medios, sino los fines.
-¿Para qué vivimos?
-¿Qué fines estamos transmitiendo a nuestros hijos?
-¿Para qué conviene que vivas, hijo?
-¿Ser uno mismo ha de ser un fin?
Un fin, sí, pro el fin, no, por cierto.
Si el fin, la finalidad, el objetivo, no esta fuera de mi, si no aspiro a algo que no sea yo, este yo se consume, como la zarza aquella, en su propio fuego.
Huxley dice que la ausencia de fines conduce a la droga.
La droga crece y tiene vigencia porque llena múltiples necesidades,, y una de ellas, la fundamental, es la de que la existencia tenga algún sentido, vivir con alguien para algo, algo que no sea lo mío y no lo tuyo, sino lo nuestro, algo que supere nuestras individualidades y nos remonte a un plano más alto, más allá de nuestras vidas limitadas en el tiempo.
Es deber de padres transmitir a los hijos fines y valores trascendentes, ideales, lejanías que den significado a cada día inmediato.
Y si lo haces, ellos, los hijos, luego elegirán, pero les habrás dado un marco de referencia.
Si dejas a la tela sin marco, recuerda, no le otorgas libertad; la privas simplemente de consistencia, la niegas.
-Sé tú mismo, hijo, sí, por cierto, pero inserta ese tú mismo dentro de un mosaico mayor, al servicio de algo que no seas tú mismo, entonces alcanzarás la plenitud."

Una reflexión de pocas palabras y de mucho contenido.
Reléanla, ténganla cerca, no saben cuánto la necesitarán.

 

*Jaime Barilko falleció en Diciembre del 2002.
Lo hemos sentido muchísimo.
Hemos dado nuestro sentido pésame a su familia y participaremos desde Bebé a Bordo, simbólicamente, con algunos árboles, como homenaje, en un bosque que se construirá en Israel en su nombre.
El mismo Jaime nos manifestó su voluntad de seguir colaborando con nuestra revista desde sus textos.
Así lo haremos.
Agradecemos a su editorial Emecé, en este caso por este texto.
Lo recordaremos siempre de la mejor manera, con sus palabras luminosas, con su ejemplo.

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