Número 13
NUTRICION
Por: Lic. Susana Zurschmitten*

Tenemos que cerrar la boca o poner un candado en la heladera, justo ahora que algo hace que tengamos más hambre que nunca!!!
Quién tuvo la idea de que había que aumentar nada más que 9 kilos...no pueden ser 22?
Una excelente profesional de la nutrición, nos da un poco de claridad sobre este tema que tanto preocupa a la mayoría.
 

El embarazo, una etapa especial
El embarazo constituye en la vida de la mujer, una de las etapas de mayor plenitud. La nueva vida que se desarrolla transmite un sentimiento inigualable de gozo, de amplitud y de armonía. Es muy importante que en este período de tu vida te alimentes de acuerdo a las necesidades propias y de las del pequeño ser en gestación. Estos cuidados pueden evitar o disminuir el riesgo de parto prematuro o bajo beso. En el caso de las adolescentes, éstas medidas deberán ser aún más respetadas para lograr los dos objetivos: un niño bien nutrido y una mamá que pueda seguir su desarrollo fisiológico normal hasta la madurez.

PESO
Es necesario mantener un peso equilibrado. Si se partió de un peso superior al ideal, no será este el momento de hacer dietas muy estrictas que resten nutrientes necesarios, tanto a la madre como al niño. Si estás con algunos kilos de más deberás continuar el embarazo con una dieta equilibrada, y principalmente, completa, evitando los alimentos calóricos y con pocos nutrientes como azúcares, grasas animales, harinas. En este caso, deberás cuidar que el aumento de peso tampoco sea inferior a 6 kgs... Si se partió de un peso normal, la regla práctica de 1 kg. por mes de embarazo sigue siendo un buen parámetro. Se calcula en general un aumento de 280 a 350 calorías diarias desde el primer mes del embarazo.
Una buena costumbre es reemplazar las harinas blancas por integrales, por ejemplo el pan integral o de centeno, el arroz integral, las galletitas de salvado o integrales, etc. Estos alimentos aportan fibra, necesaria para la salud intestinal, y mejoran la digestión de las harinas. Son además ricos en minerales y vitaminas B, lo que los convierte en una buena opción durante el embarazo, cuando los requerimientos están aumentados y hay frecuentes problemas de estreñimiento.

LOS NUTRIENTES NECESARIOS
Tu organismo va a necesitar una cantidad mayor de proteínas, o sea, carnes, huevos, lácteos, legumbres, entre ellas la soja, que aporta proteínas completas y con la ventaja de su naturaleza vegetal, por lo cual no tiene el inconveniente de las grasas saturadas ni el colesterol.

En este período de crecimiento, el bebé utiliza las grasas en sangre de la madre, que pasan a través de la placenta. Por esta razón es importante la calidad de esas grasas, que deben ser vegetales, como aceites de 1ra. presión en frío, algunas frutas secas como ser almendras, nueces, avellanas, y también semillas, por ej. de girasol, sésamo, lino, crudas, es decir agregadas a un yogur, a un jugo, a una ensalada de verduras o frutas, pero evitando cocinarlas; si las cocinás, te quedás con sus calorías y sin muchos de sus excelentes nutrientes como estas grasas vegetales esenciales y las vitaminas. Respecto a las grasas animales, la mejor de ellas la constituye el pescado de mar, que aportará ácidos grasos esenciales para el desarrollo neurológico de tu bebé.

El hierro es otro nutriente que debes cuidar. Es frecuente la anemia en el embarazo; si bien hay una tendencia a la disminución en la concentración de glóbulos rojos por aumento del plasma, es necesario diferenciar esta situación normal, de la verdadera anemia, dada por la baja cantidad de hemoglobina.
La naturaleza es muy sabia, y desde tiempos inmemoriales ha cuidado la vida de cada uno de sus integrantes, por lo cual, durante el embarazo aumenta la absorción de hierro, al igual que la utilización del depósito materno de hierro por parte del bebé.
En la segunda mitad del embarazo esta necesidad aumenta porque se deben completar las reservas fetales para los primeros meses de vida, ya que la leche materna no aporta mucho hierro. Por lo tanto, se hace menester aumentar el consumo de hierro. Lo más usual es que el médico o la nutricionista aconsejen un suplemento de hierro. De todas maneras, es sumamente útil enriquecer la dieta con carnes, verduras como berro, radicheta, espinaca, escarola, nabo, repollo, akusai, frutas desecadas. El incremento de vitamina C a través de cítricos y verduras crudas mejorará la absorción del hierro.

El calcio también debe aumentarse. Si consumís lácteos, se deberá aumentar la cantidad, de acuerdo al consejo del profesional tratante; pero si no los tolerás, necesitarás consultar con tu médico o nutricionista para poder asegurar un buen aporte diario, necesario tanto para preservar tu salud como para el normal desarrollo del sistema esquelético del bebé.


Y LAS VITAMINAS?

El requerimiento de la Vit. A necesita aumentarse también. Recordamos que esta vitamina se encuentra en dos formas: como vitamina A en alimentos de origen animal (lácteos), y como pro-vitamina en los alimentos de origen vegetal, identificándose en aquellas verduras y frutas de color amarillo, naranja y verde oscuro (zanahoria, calabaza, acelga, espinaca, remolachas, duraznos, damascos, melón, etc.)
Una carencia habitual es la de vit. B1; los cereales integrales constituyen una buena fuente, y además, aseguran el aporte de la Vit. B2, ( arroz integral, pan y galletitas integrales, harina integral, avena etc.). El complemento ideal es la levadura de cerveza medicinal, o sea, virgen, que aporta todo el grupo de vitaminas B. Se puede enriquecer la dieta diaria con germen de trigo, rico en estas vitaminas y en vit. E, un excelente antioxidante. La vitamina D es otro nutriente que debe incrementarse para asegurar la absorción y el metabolismo del calcio; encontramos esta vitamina en los pescados, palta, y fundamentalmente a través del sol, que permite su síntesis endógena. Lo ideal para asegurar el aporte de vitamina D, tan importante para el sistema óseo, es tomar sol con frecuencia, con las precauciones adecuadas.

Una especial recomendación es asegurar el aporte de ácido fólico; por un lado, para evitar la anemia de la madre, y por el otro para garantizar el normal desarrollo del niño. Esta recomendación es especialmente válida para las mujeres que están planificando su maternidad, ya que el feto necesita del ácido fólico en sus primeras 3 a 4 semanas de vida primordialmente. De todas maneras actualmente se enriquece la dieta con ácido fólico durante todo el embarazo para evitar la deficiencia materna, que lo necesita para la síntesis de glóbulos rojos, el crecimiento del feto y la síntesis de ADN. En el caso de que la mujer hay tomado recientemente anticonceptivos debe asegurarse un aporte extra de ácido fólico, ya que éstos medicamentos dificultan su absorción y aumentan su degradación a nivel hepático.


Para tener en cuenta
Y siempre es bueno recordar el enorme valor de las frutas; desintoxican el organismo, aportan vitaminas y antioxidantes, y son muy fáciles de digerir, especialmente si se las integra a la alimentación fuera de las comidas, por ejemplo reemplazando algún desayuno o merienda, o entre las comidas. Es saludable elegir las frutas de estación, que aportarán lo que en mayor medida necesita el cuerpo en esa época del año.

Y, fundamentalmente, es bueno tener en cuenta la importancia de la nutrición que, si bien es esencial en todos los períodos de la vida, en el embarazo cobra mayor importancia porque debe cubrir las necesidades tanto de la madre como del niño. Por eso, no dudes en consultar con tu médico o buscar el consejo de un especialista en nutrición, que pueda aclarar tus dudas y guiarte en esta etapa. Es un pequeño trabajo que te dará la enorme satisfacción de ver a tu bebé saludable, y de mantenerte en un buen estado de salud para poder disfrutar de tu maternidad plenamente.

*La Lic. Susana Zurschmitten es Lic. en Nutrición.
Autora de los Libros Sanarnos Mediante la Alimentación y Sana y Linda, ambos editados por Longseller.
Hace seguimiento nutricional durante el embarazo y el post-parto.
Podés contactarte con ella escribiéndole a contacto@bebeabordo.com.ar, que le enviaremos tu inquietud.

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