Número 16
NOTA DE TAPA Por el Dr Claudio Chillik*


Parece tan fácil hacer a un bebé!
Sin embargo muchas parejas saben que no lo es tanto.
Nadie nos enseña cómo es, pero cuando el amor aparece...
y las ganas, solemos darnos cuenta de qué es lo que el cuerpo
debe hacer.
A veces falla, y no se logra el sueño.
Consultamos a un especialista, el Dr Claudio Chillik , para que nos cuente por qué ese sueño puede ser tan arduo de cumplir.
Este es el material que nos acercó.

¿Esterilidad es igual que infertilidad?
La esterilidad es una enfermedad que afecta entre el 15 al 20 por ciento de las parejas en edad reproductiva, lo que equivale a decir que una de cada 5 parejas tiene problemas para lograr el embarazo. Se define a la esterilidad como la imposibilidad de obtener un embarazo luego de un año de búsqueda sin utilizar métodos contraceptivos. La infertilidad, en cambio, es definida como la imposibilidad de llevarlo a término, porque se detiene o se pierde en algún momento del desarrollo. Las palabras esterilidad e infertilidad se suelen utilizar en forma indistinta para definir a aquella pareja con dificultades para concebir o mantener un embarazo luego de un tiempo adecuado de búsqueda.
Debido a que el embarazo es una decisión conjunta de la pareja, la imposibilidad de lograrlo afecta a ambos; por lo tanto el tratamiento de la esterilidad debe estar dirigido a ambos miembros de la pareja y se debe evitar hacerlo en forma individual.

Tratar de a dos
Los motivos por los que la pareja debe ser estudiada y tratada en forma conjunta son:

1- el deseo de embarazo surge como consecuencia de una relación de pareja, pese a que últimamente se observa un auge en las mujeres solas que quieren tener un hijo.
2- en un alto porcentaje de las parejas infértiles (30-40 por ciento) ambos integrantes presentan uno o más factores de esterilidad.
3- cuando la causa de la infertilidad se haya en uno solo de los miembros de la pareja, el otro sufre por igual las consecuencias del problema.


En la mayoría de los casos, cuando una pareja decide tener un hijo cree que va a lograr el embarazo en el primer o segundo mes de búsqueda luego de haber suspendido el método anticonceptivo que utilizaba.
Muchos albergan la fantasía de que tendrán problemas para concebir, y esas fantasías aumentan si la concepción no se materializa en el corto plazo. Es frecuente que la gente desconozca que, a diferencia de lo que ocurre en otras especies, la reproducción humana es altamente ineficaz, vale decir, que las chances de embarazo en una pareja joven luego de un mes de búsqueda son de tan solo un 20 a 30 por ciento. Desde el punto de vista estadístico es altamente probable que sean necesarios varios meses para conseguir el objetivo propuesto. Por ejemplo, de las parejas en las que la mujer tiene menos de 25 años, el 60 por ciento se embaraza al cabo de 6 meses de intentarlo y el 85 por ciento lo consigue luego de 12 meses. Cuando la mujer es mayor de 35 años, tan solo el 60 por ciento logra el embarazo al cabo de un año, y el 40 por ciento de las parejas, en las que la mujer es mayor de 35 años, tiene problemas de infertilidad. Estos datos revelan la incidencia que tiene la edad de la mujer como factor de la infertilidad, ya que los óvulos son células que no se dividen y cuya edad coincide con la de la mujer, a diferencia de los espermatozoides que son células que permanentemente están siendo formadas.
A partir de los 35 años, el envejecimiento de los óvulos produce una disminución en la tasa de embarazo y un aumento en la de abortos y de niños nacidos con anomalías cromosómicas. Por el contrario, la edad del hombre no parece influir negativamente sobre las chances de embarazo, ni tiene incidencia en los abortos, aunque sí han sido descriptas algunas enfermedades genéticas de aparición más frecuente en hijos de padres de edad avanzada.
En una pareja en la que la mujer es menor de 35 años, que lleva una vida sexual normal y no cuenta con antecedentes de enfermedades ni de trastornos menstruales, es conveniente esperar un año antes de investigar la causa de la falta de embarazo, dado que es altamente probable que en el transcurso de dicho año el 85 por ciento de las parejas concrete el embarazo. Pero si existen antecedentes que lleven a sospechar la presencia de infertilidad, o si la mujer es mayor de 35 años, lo recomendable es comenzar con los exámenes al cabo de 6 meses de búsqueda infructuosa.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud como el bienestar físico, psíquico y social; la enfermedad, en contraposición, es la carencia de alguno de los componentes de esta ecuación. Cualquier pareja que haya padecido problemas de esterilidad sabe que se trata de una enfermedad que repercute, además, en la relación de pareja, en el ámbito familiar, social y laboral. Y también sabe que la única cura que tiene esta enfermedad es el embarazo.

Para las personas que sufren este problema existen tres opciones:
1- realizar los estudios y tratamientos necesarios que le permitan tener un hijo
2- adoptar
3- vivir sin hijos.

Cada una de estas alternativas son válidas en la medida que sea una libre elección de la pareja y resulta imposible, si se es ajeno al problema, priorizar una opción sobre otra en una escala de valores.
En los últimos años parecería haber un aumento en los casos de infertilidad, este aumento en la incidencia de la esterilidad puede obedecer a varios motivos.

 

Quiero TENER un bebé

Decimos TENER un bebé.
Tal vez no sea el verbo más adecuado.
El mismo que usamos para un título, una casa, una camioneta, un perro.
Llamamos a la vida a otro ser.
Le damos materialidad como consecuencia de un vínculo amoroso que mantenemos con alguien.
Se genera como resultado de tanta cercanía, de tan adentro, de tanto calor que podemos sentir de a dos.
Así al menos ha sido durante miles de años la forma en que los hijos se hicieron.
Las celulas se suman y se complementan, dando forma a un ADN, que da cuenta de nuestra familiaridad maternal o paternal con ese nuevo ser.
Cuando este camino no lleva a su fin, se dan otras opciones porque TENER se impone, y la búsqueda suele volverse frenética.
No importa muchas veces si se incurre en el dolor físico, o en una invasión a la pareja, o en una experiencia loca, como que la abuela sea la que " presta "la panza para darle un hijo a su hija…
En fin, bancos de espera, ovodonaciones y más, fueron en estos últimos años nuevas opciones para dar solución a esta necesidad de lograr el embarazo, muchas veces accediendo a él por vías inclusive contrarias a los valores personales de ambos ,o de uno de los miembros de una pareja.

Tener que TENER.
No hay caminos buenos o malos, correctos o incorrectos, si hay caminos que aún no conocemos las consecuancias que pueden traer, al menos emocionales en los padres y en el niño mismo.
Son nuevas opciones aún sin transitar demasiado como para saberlas seguras.
Vale la pena pagar cualquier precio? es la pregunta que se impone.
Una mamá que adoptó a su hija luego de haber hecho frustrados tratamientos hasta los 50 años, me dijo:
"Ahora sé por qué DIOS no ma había mandado un hijo, pese a todo lo que
hicimos para conseguirlo, porque mi hija era esta, lo siento hoy con total
lucidez."

A veces, entonces, hay que mirar en perspectiva, revisar opciones y escuchar a los profesionales, pero por sobre todo estar de acuerdo con los métodos y las formas a las cuales recurrimos.

Que si el hijo deber ser…será.

Por la Lic. Adriana Penerini
Psicóloga - Especialista en Maternidad, Paternidad, crianza.
     

En la actualidad, las mujeres comienzan a buscar su primer embarazo a edades más avanzadas que antes; hasta hace pocos era habitual que una mujer se casara antes de los 20 años de edad e inmediatamente buscara un embarazo; hoy la mayoría de las mujeres lo hace luego de finalizar una carrera terciaria, de haber logrado una inserción en el mercado laboral y de tener cierta estabilidad económica. Lo que implica que la meta del embarazo se postergue para un momento de la vida en el cual la fertilidad se encuentra disminuida.
En las últimas décadas los estudios sobre el tema han registrado indicios de mayor infertilidad masculina en relación con años anteriores. Si bien no existe todavía una explicación para este fenómeno, se cree que puede deberse a factores tales como el stress, el consumo de tabaco y, en especial, a los contaminantes ambientales -como plaguicidas y sustancias con contenido en estrógenos-.
En los últimos 30 años se produjo un considerable aumento de las enfermedades de transmisión sexual que pueden dejar esterilidad como secuela. Este incremento fue una consecuencia directa de la mayor libertad sexual, la práctica de relaciones sexuales con diferentes personas sin protección, así como del desplazamiento del preservativo como método anticonceptivo a cambio de la píldora. Con la aparición del SIDA y las campañas que instan a mantener relaciones sexuales seguras, el preservativo volvió a demostrar su eficacia, traducida en una franca disminución del número de enfermedades de transmisión sexual. Por último, la reproducción humana es una de las ramas de la medicina que más avanzó en los últimos 20 años, y este auge se vio reflejado en las consultas, así como en la cantidad de parejas antes desahuciadas que hoy pudieron alcanzar esta meta con éxito.

Notas anteriores
Padres Mellizos
Adopcion
Esterilidad
Padres Mellizos
Retomar la intimidad
 

Dr Claudio Chillik
Presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva
Consultor del CEGyR (Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción)
Si deseás comunicarte con el Dr. hacelo a bebeabordo@bebeabordo.com.ar

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