Número 18
SOLO PARA VARONES Por Gabriel Federico, Musicoterapeuta (*)


Dentro de mis reflexiones he pensado mucho sobre lo que implica la responsabilidad de tener hijos, más allá de lo que significa la paternidad por sí misma. Al ver a mis hijos como crecen, he pensado en que la vida va más rápido de lo que uno cree, y que si uno no se detiene a observar lo que sucede a su lado, serán otros los que le contaran lo lindo que eso era. Y digo era, por que lo que pasa ya fue. Le contaran lo bello del pasado. Y como el tiempo no puede volver atrás hay que vivir a pleno todo en el momento indicado, en el momento en que se nos es regalado.

He cumplido un sueño y es haber sido seleccionado por dos almas, seres muy especiales, que me han permitido convertirme en papá.

Ellos me eligieron y la vida o el destino me los regaló y es mi obligación como padre descubrir y ayudarlos a encontrar su propia esencia tal cual es.

Quizás hoy Matías y Nicolás con sus diez y cinco años tienen que escuchar todas estas palabras por boca de otros, y quizás tarden muchos años en comprenderlas, pero quiero que sepan que lo que está escrito a continuación salió de lo más profundo de mi alma y con el amor más grande que tengo por ellos.

 
Tomás Garzón y su papá Claudio

Deseo para mis hijos, futuros hombres de la humanidad:
Que crezcan felices.
Que sepan ver las cosas siempre desde varios puntos de vista.
Que escuchen atentamente los mensajes que la vida tiene para regalarles.
Que no se queden con la versión de caperucita y traten de averiguar el motivo por el cual el lobo comió a su abuela.
Que vuelen con la imaginación cuando no puedan hacerlo con su cuerpo.
Que nunca mientan, ya que diciendo la verdad aunque se sabe que a veces puede herir, se duerme tranquilo.
Que si cometen errores sepan aprender de ellos para no repetirlos.
Que sepan que si alguna vez se equivocan, pero esto lo hacen desde una buena intención o buena fe, es solo aprendizaje y no está mal.
Que nunca teman comprometerse.
Que nunca se queden solamente con lo que les enseñan.
Que sigan buscando su verdad.
Que sepan que cuando uno esta en el camino de la búsqueda, las cosas aparecen con el tiempo como por arte de magia, aunque parezca que no estarán nunca allí.
Que a las adversidades hay que enfrentarlas y no escaparles.
Que no es preferible nunca lo malo conocido a lo bueno por conocer.
Que a veces el silencio es la mejor respuesta que se puede dar.
Que cuando tengan que pedir perdón lo hagan siempre mirando a los ojos.
Que cuando cometan un error intenten resolverlo rápidamente.
Que si quieren tirar una piedra al cielo le apunten a la luna, nunca a un ave, aunque no lleguen a alcanzarla.
Que no tengan apetito por el éxito ni la gloria, ya que existen mejores cosas que el triunfo al contado.
Que la grandeza no se compra, como no se compra la felicidad.
Que los favores que se hacen cuando son mendigados, no son dignos.
Que lo material solamente sirve si ayuda a encarnar más en la tierra.
Que sepan que el éxito si es merecido, es muy benéfico.
Que acepten los elogios y los aplausos, si son sinceros.
Que amen todo lo que tienen aunque no tengan todo lo que amen.
Que para romper alguna regla, se deben conocer todas.
Que la cultura es una virtud y el hombre en este mundo cotiza más alto por su saber.
Que para poder ser inmortal deberán compartir siempre sus conocimientos.
Que aprendan y que enseñen.
Que son muchos los que nacen, pero son pocos los que viven.
Que cuando las cosas están servidas y no requirieron de esfuerzo, uno se pierde.
Que la conciencia no se abre sola si uno no lo quiere o no lo siente.
Que la rutina no es hija de la experiencia.
Que hablen despacio y piensen rápido.
Que sepan que los grandes pensadores ascendieron por el camino del mérito.
Que el triunfo se alcanza con perseverancia.
Que las cosas nunca llegan por casualidad.
Que nunca piensen con mente ajena y construyan su propio ideal.
Que le puedan dar forma a todos sus proyectos.
Que los viajes se disfrutan más si siempre se hacen acompañados.
Que en las pequeñas cosas se encuentran las cosas más grandes.
Que busquen siempre un sentido a los pasos que dan.
Que nunca pierdan sus valores.
Que sean apóstoles de la moral y visionarios de nuevas verdades.
Que los héroes nacen y no se inventan.
Que los que dejan de pensar en si mismos para pensar exclusivamente en los demás, son desgraciados.
Que la vida siempre nos pone trampas y deberán sortearlas para no caer en un mal destino.
Que puedan encontrarse a sí mismos antes del ultimo día que estén en esta tierra.
Que cuando sean viejos siempre recuerden con cariño el camino transitado.
Que liberen su sentir y se dejen fluir por sus sensaciones, como fluye el agua en una vertiente.
Que uno puede alcanzar el cielo y tocarlo con las manos, pero si condimenta lo que hace con amor, con un amor verdadero y profundo.
Que Dios nunca los abandonará y que cuando no lo vean o no lo encuentren estará siempre a su lado.
Que actúen siempre con nobleza.
Que busquen la palabra justa para el momento adecuado.
Que aunque sientan que todo se derrumba, siempre alguien los acompañara.
Que aunque no se lo vea, siempre sale el sol cada mañana.
Que siempre amen a sus madres, seres especiales que les dieron vida.
Que cuando elijan una compañera, sepan si hay ternura entre ellas y su propia madre, y así sabrán elegir.
Que no se asusten de cómo son sus progenitores, ya que pueden seguir sus pasos o bien tomar el camino contrario.
Que ellos siempre brindan un aprendizaje, para saber lo que se debe hacer o lo que no.
Que los familiares no se eligen, los que se eligen son los amigos.
Que algún día sean padres.
Que no existe el mejor momento para tener un hijo.
Que cuando llega ese momento es el mejor momento.
Que tener hijos es lo mejor que le puede pasar a un ser humano.
Que sean padres felices ante todo.
Que cuando les toque ser padres, sean amorosos, concientes, sinceros, frontales, responsables, siempre fuertes y por sobre todo firmes en sus convicciones.
Que sus hijos aprendan más con el ejemplo de lo que ustedes hagan que con lo que les digan.
Que los sentimientos nunca se eligen, por que simplemente suceden sin dar opción.
Que nunca sean egoístas con lo que tienen para dar. Y que por todos los poros de la piel de su cuerpo, eternamente y sobre todas las cosas, siempre les brote la llama del amor, así la contagian a los otros.

Y por último, que sepan que ningún padre es Dios, que ninguna madre es una santa y que el título de ídolo es solamente para unos pocos que se lo merecen.

Los amo... Papá

(*) Gabriel Federico,
autor de Música para el bebé, Emabarazo Musical entre otros,
nos invita a leer en exclusiva un avance de su libro Expedición al alma,
a publicarse en España el año entrante.

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