Claves para florecer en pareja

Por: Adriana Penerini

Florecer en pareja

Las parejas llegan a momentos oscuros, donde el placer se va… y el trabajo y el esfuerzo son la única manera de relacionarse que encuentran… Se cansan de luchar…de pelear…de frustrarse. Como con las semillas…como con la naturaleza, el verdadero esplendor está precedido por procesos de invierno, dificultosos, intensos, que si se respetan, nos llevan a que todo pueda florecer. Hay una PRIMAVERA de las relaciones…se logra, si se desea de verdad.

¿El fin o el principio?

Recibo en mi consultorio mujeres y varones que están terriblemente angustiados, trayendo, con dolor, el escenario de una batalla campal hogareña que se libra discutiendo, como dicen casi todos: ”Por pavadas” …aunque como siempre respondo… “Por pavadas nunca es”.

Con diferentes modelos de distancia, la distancia se instala , y tiene la gelatinocidad del peor de los Yetis que podemos imaginar con nuestra frondoza cabeza. Es un peso enorme, tiene volumen, ocupa lugar, no se ve pero se sieeeente. Es una especie de ropero con tres puertas que se interpone en la cama, en el auto, en la mesa…entre los dos.

Suele aparecer cuando nacen los hijos y a veces, por qué no, cuando no nacen.

Muchas veces la duda es “Qué paso.???”

Cuándo ocurrió que: “Éramos muy compinches!”, se transformó en: ” No nos entendemos” ó: “No discutíamos nunca” se metamorfoseó en: “Estamos peleando todo el día!!!”…

Qué paso… Qué paso, se preguntan..

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Lo que pocas veces se preguntan es : Qué no pasó…??

Y esa nueva pregunta abre una nueva puerta, y permite tal vez generar una nueva historia juntos…

Hay manera de instalar un vínculo, y maneras de no instalarlo.

El lugar que ocupa cada uno en esa relación desde el principio es MUY importante, pero el lugar que ocupan otros también lo es.

Con todo lo modernos de lo que somos capaces de ser, cada día son más las parejas que se sorprenden cuando descubren en el marco de una Psicoterapia adecuada que no han fundado su nueva familia.

Que la pareja que formaron no alcanza, cuando llegan los bebés, como para incorporarlos y seguir adelante porque hay pautas que no están fijadas.

Hay un rol, o varios que no se cumplen, y hay lugares que no ocupa nadie y que –vacantes- dejan la puerta abierta para que muchos otros se metan real o simbólicamente, e impidan la toma de decisiones la confianza y la complicidad entre otras cosas.

Cada pareja debe instalarse y construirse de modo tal de que luego resulte muy complejo desarmarla.

‘Que puedan estar preparados para afrontar lo que la vida proponga, sin que nada sea un atentado inevitable contra su fortaleza.

Estar preparados para amarse, disfrutarse, gozar, tener largo tramos de intimidad, no dar explicaciones a terceros por decisiones que los incluyan a los dos, y para ser cada día más, una familia, independientemente de los otros.

Estos otros pueden ser amigos, padres, hermanos etc.

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Los padres muy sobreprotectores , sin importar la edad de los hijos, que pueden ser mayores o MUY mayores, no les permiten independizarse de verdad , y no los dejan ser más que una prolongación de SU proyecto de pareja.

Gozan del beneficio de la autoridad, y arremeten proponiendo de todo, negocios, vacaciones, fines de semana en común, etc. Con lo cual se aseguran un proyecto a largo plazo, que resignifica el propio vínculo, sin tener en cuenta que lo que los hijos deben formar es un vínculo propio.

Esto no es inocuo y trae consecuencias hasta en lo más recóndito del lecho.

Hasta ese espacio único es invadido por mandatos, opiniones, costumbres, prohibiciones etc que limitan y acortan las libertades de que todo adulto debería gozar, en su ser plenamente adulto.

Hijos DE, no pueden ser con facilidad padres DE… o sea que esa falta de independencia cercena el nuevo rol cuando los hijos llegan y los padres empiezan a flaquear, dudan de sus decisiones, de su autoridad de sus derechos y de todo, hasta de si se ama de verdad.

Todo eso aparece como el fin de la relación, aunque vengo trabajando desde hace años en la idea de que puede ser lisa y llanamente el principio.

Momento de decisión.

Es ahí donde debe acudirse a una consulta adecuada de un especialista en parejas para preguntarse juntos, o en forma individual y sin máscaras, qué camino seguir si se animan a ser ellos la nueva familia, a ser ellos felices juntos, con su territorio propio, al que no tienen por qué dejar afuera a los demás, pero sin aprender a poner sus propias pautas.

Así techo y lecho formarán parte de una nueva etapa, el hogar y la pareja no deben ser incompatibles, pero tienen que tener un cerco que los contenga y además que deje a otros afuera cuando es necesario.

Revisar estas cuestiones… y no a los gritos o con infructuosos silencios, es la clave.

No pierdan esta oportunidad de pensarse como en construcción…y salir adelante.

Por suerte muchos profesionales con vocación y afecto nos dedicamos a acompañar estos procesos de construcción, que fundan las bases de familias fuertes y habitables como casas luminosas y acogedoras.

Cuando la decisión es no continuar, pese a todo intento, también es bueno transitarla en un marco adecuado.

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Nota: el contenido de este material, ya fue publicado en algunos medios como el site Universo Mujer.

CLAVES

  • Estar preparados para amarse, disfrutarse, gozar juntos.
  • Buscar largo tramos de intimidad.
  • No dar explicaciones a terceros por decisiones que los incluyan a los dos.
  • Ser cada día más, una familia independientemente de los otros.
  • Cuidarse mutuamente con verdadera presencia
  • Estar atentos cada uno a las necesidadaes del otro
  • Escucharse con el alma, salir de la repetición, de pasarse noticias del día…
  • Crear escapadas, cambiar rutinas simples…
  • Profundizar y explorar la sensualidad.
Adriana Penerini

Adriana Penerini

Escritora, Docente, Psicóloga, especialista en Maternidad, Paternidad, Crianza.
Trabaja en su consultorio y actualmente  vía Skype,  en la Prevención y Tratamiento de la Depresión Post-parto.
Es Psicoterapeuta de parejas.
Colabora con diferentes Medios y ha sido columnista de programas de televisión, como lo hizo hasta el 2011 en Mi Bebé.
Autora de "La Aventura de Ser mamá" y de "Las Nueve estaciones del embarazo", Adriana es creadora, directora y editora de la revista on-line Bebé a Bordo.
Es mamá de dos hijas, Antonina y Giovanna.


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