El cuerpo cambia

Por: Adriana Penerini

“Alguna vez tuve una cinturita así”… ” Cuando me casé pesaba 43 kg” … ” Yo era flaquita como vos”… Este y otro comentarios los escuchamos alguna vez … ser mamá nos cambia no solo el cuerpo, nos cambia todo, y siempre – por más que a veces protestemos – eligríamos volverlo a hacer.

El cuerpo cambia

El cuerpo de la mujer tiene la exclusiva peculiaridad de servir de nido. Esto hace que cuando se prepara para recibir un hijo, se reacomada y se reorganiza en función de ese fin. En realidad, tanto hombres como mujeres sufrimos cambios en el cuerpo constantemente que tienen que ver siempre con el paso del tiempo, sus diferentes etapas y las distintas circunstancias que nos toquen vivir.

Dentro de todo ese desarrollo está previsto que las mujeres sean madres, y que ofrezcan su cuerpo para recibir, concebir, anidar y dar hijos al mundo.

La naturaleza tan sabia que hace que este sea paulatino, así notaremos durante los nueve meses de gestación, primero que se ensanchan nuestras caderas o que no nos abrocha más el jean, luego nuestra ropa no va a poder ser la misma, ni tampoco nuestros movimientos, lo mismo las funciones se van a ver cambiadas, el sueño aumenta, los movimientos se lentifican. Para cuando el bebé está por nacer y luego de una transformación que se fue dando día a día, ya casi no nos parecemos en nada a lo que éramos, y no vemos la hora de encontrarnos con nuestro ansiado hijo y reencontrarnos con nuestro viejo cuerpo.

Esta no soy yo

Lo que muchas veces sorprende luego del parto es que ese cuerpo que nos queda no es exactamente el de antes, es muy común la fantasía de que estaremos como antes, pero no.

El útero tarda más de un mes en volder a su antigua dimensión, este proceso se acelera si la alimentación del bebé es a pecho, las caderas tardan más de tres meses en cerrarce, ya que se han abierto para permitir la expulsión del bebé conjuntamente con las contracciones y desde los últimos días del embarazo. Los pechos están inflamados por la lactancia y en un principio ese peso a veces nos obliga a estar menos derecha y hasta padecer dolores de espalda.

Todo esto va a ir mejorando, incluso los kilos que quedaron demás se van a ir perdiendo, a veces sin necesidad de hacer ninguna dieta, sino solo por el hecho de atender al bebé y todo lo demás. El tema es que no estamos iguales pero lo bueno es entender qué NO DEBERÍAMOS ESTAR IGUALES. Esta diferencia no debería ser un problema si la tomáramos como parte de toda la situación. Hemos sido madres y esto nos hace ser bien diferentes en todos los aspectos ,el cuerpo con sus modificaciones, no debería estar ajeno a esta transformación.

Este proceso que encierra el embarazo, el parto y el puerperio, es quizás uno de los cambios más notorios y sorprendentes que nuestro cuerpo hace. 

Tener un hijo, sea el primero o no, es una experiencia única que se atraviesa desde el cuerpo, desde la cabeza y desde el corazón, tenemos que descreer de los modelos que nos muestran y aprovechar esa etapa para disfrutar y no cuidarse, regímenes, gimnasias exageradas, eyunos, etc. no son los indicados para esta etapa.

Amigarse con el cuerpo tal como es en ese momento, mirarse, cuidarse, es una buena actitud para estar bien con una, con el hijo y con los demás, no es el momento para la pasarela de los desfiles, es el momento para la pasarela del aprendizaje, del descubrimiento y del amor.

Para pensar un rato

Sería bueno aceptar que los cambios son lógicos y esperables, la vida es dinámica y todo lo que está vivo lo es. Si estas embarazada: no esperes que cuando salgas de la internación vas a estar igual, no va a ser así, ni debería serlo. Si recién tuviste un bebé no te retes por estar diferente, tratá de aceptarlo y de acompañar el proceso con el mismo amor con que observaste como crecían tus pechos o se te asomaba más el ombligo. Si tuviste una amiga o una hermana que tuvo un hijo aprendé a no compararla con cómo era antes, si querés decirle algo, aprendé a mirarla sin compararla con ella misma, ya no es más la misma, fijate en su mirada, en su manera de hablar bajito. El cuerpo y sus cambios le sirvieron para lograr esta aventura.

 

Adriana Penerini

Adriana Penerini

Escritora, Docente, Psicóloga, especialista en Maternidad, Paternidad, Crianza.
Trabaja en su consultorio y actualmente  vía Skype,  en la Prevención y Tratamiento de la Depresión Post-parto.
Es Psicoterapeuta de parejas.
Colabora con diferentes Medios y ha sido columnista de programas de televisión, como lo hizo hasta el 2011 en Mi Bebé.
Autora de "La Aventura de Ser mamá" y de "Las Nueve estaciones del embarazo", Adriana es creadora, directora y editora de la revista on-line Bebé a Bordo.
Es mamá de dos hijas, Antonina y Giovanna.


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