El mundo con otros ojos

Por: M. Soledad Riestra

El mundo con otros ojos

 

Es tanto lo que escuchamos hablar de Ecología y de SUSTENTABILIDAD que ya nos parece que todos somos especialistas…pero no alcanza con saber, hay que posicionarse y hacer a conciencia, cambios en nuestra conducta cotidiana.

Crisis de verdad

Cada vez son más las voces que hablan de la situación actual de nuestro planeta. Líderes de diversos sectores, empresas, gobiernos, entidades internacionales, ONGs, nos presentan una realidad que resulta innegable.

El siguiente, es un ejemplo claro de ello:

“Una de cada 8 personas de todo el mundo sigue padeciendo hambre. Demasiadas mujeres mueren durante el parto, a pesar de que contamos con los medios para evitar que mueran. Más de 2.500 millones de personas carecen de instalaciones de saneamiento mejoradas (…). Nuestros recursos están desapareciendo, dadas las continuas pérdidas de bosques, de especies y de poblaciones de peces, en un mundo que ya está sintiendo los impactos del cambio climático.” (Ban Ki-Moon, Secretario General de las Naciones Unidas, 2013)

La buena noticia es que ya no queda mucho espacio para la incredulidad respecto a la crisis planetaria en la que nos encontramos inmersos  – desafortunadamente, poco tiene ésta de buena -. Puesto de esta manera, suena lineal y sencillo: como cuando manejamos un vehículo y notamos que nos hemos desviado de curso, sencillamente procederíamos a girar el volante, tomar la dirección correcta y seguir andando. Ojalá fuera tan fácil, no? Claro que no lo es.  Por un lado, los datos fácticos abundan, y la urgencia de una respuesta individual y colectiva es clara. Sin embargo, aún estamos lejos de detener este proceso destructivo,  e incluso más aún de revertirlo.

Y es que, los datos y estadísticas, por más abundantes y concretos que sean, no son más que números. Importantes, necesarios, fundamentales para el estudio de cualquier fenómeno: en mi experiencia, inocuos a la hora de generar un cambio transformacional en nuestro comportamiento.

El cambio necesario es, ante todo, un cambio de mirada.

Un mundo que sufre

Cuando al maestro Zen, monje budista y activista nominado al Premio Nobel de la paz,  Thich Nhat Hanh, le preguntaron qué debemos hacer para salvar el mundo, el respondió: – Lo que más necesitamos hacer es aprender a escuchar, muy dentro nuestro, el llanto de nuestro planeta Tierra”

La raíz de nuestra crisis se encuentra enterrada bien profunda en una forma de ver  el mundo que, lejos de ser moderada, se ha llevado a un extremo tal que nos ha vuelto, como humanidad y como planeta, no sustentables.

Una forma de ver el mundo en la que…

  • La tierra es un “recurso” a ser “explotado”, buscando la “maximización de su productividad”. El resultado fue la expansión del monocultivo intensivo, fundamentalmente de soja y maíz, que agota las tierras dejándolas inutilizables en el largo plazo.
  • 1 de cada 8 personas se acuesta, cada noche, con hambre.
  • El agua es otro “recurso”, utilizado sin ningún reparo ni conciencia, cual si fuera infinita. La escasez de agua hoy afecta a 1 de cada 3 personas en cada continente.
  • Los árboles son madera a ser talada, y los bosques espacios a ser “limpiados” y “ocupados” en actividades más “rentables”, sin considerar, en la ecuación de dicha rentabilidad, los daños causados por el fenómeno de cambio climático que empeora día a día.
  • La tecnología, alguna vez al servicio del hombre, nos ha vuelto sus dependientes: ya “no podemos vivir sin ella”.
  • El éxito se define por el dinero que un individuo logre acumular, el poder que alcance a ostentar, y los bienes a los que pueda acceder. El resultado? El consumismo en su apogeo, junto con los mayores índices de depresión, burn-out y otras tantas enfermedades de origen psicológico que denotan nuestro altísimo grado de infelicidad.
  • El individuo es el epicentro de la vida. Cada uno de nosotros persigue su propio bienestar, esa es nuestra responsabilidad y nuestro alcance.

Lo que está más allá de nosotros mismos y de nuestro entorno inmediato y conocido, nos excede. El resultado: Aislamiento, soledad, desapego.

Un mundo en el que pocos tenemos mucho, y muchos no tienen nada.

¿Somos sustentables?

Por Adriana Penerini

Leemos una nota como la de Soledad Riestra sobre el mundo y nuestra capacidad de cambiarlo y podemos sumarnos con ferviente ánimo o darnos por vencidos…

Decir cuidaré desde hoy cada acción a conciencia ó, es mucho el daño…no vale la pena ya hacer nada al respecto… Ser concientes de que no somos TAN importantes como para transformarnos en un depredador solo por dar rienda suelta a nuestros antojos… es parte del proceso que debemos iniciar. Nadie cree hacer nada demasiado terrible, pero todos y cada uno sumados con nuestras pequeñas acciones, que ya son vitales en este mundo consumista, colaboramos con esta extinción de lo natural .

Usamos paños femeninos para nuestro período, pañales descartables para los chicos, litros de agua para bañarnos, envases plásticos para casi todo, hueveras, descartables de Delivery…mucho más de lo prudente y necesario. Nos olvidamos de reciclar, de remendar, de reutilizar…y además tenemos muchas veces un discurso contradictorio, no usamos bolsitas en las compras, pero tiramos pilas a la basura sin pensar a donde llegará la contaminación, o tiramos aceite en la pileta de la cocina luego de freír!

Debemos tener acciones sustentables y un pensamiento SUSTENTABLE también. Decir una cosa y no hacer OTRA! Educar como madres para que este planeta reviva gracias a nosotros y no re-muera…pobre y triste…por nuestro egoísmo y nuestro supuesto placer.

Mar Selva

La moneda TIENE OTRA CARA

Si esto que acabas de leer te incomoda, te duele, te genera rabia y/o tristeza, no te sientas acongojado. Aferrate a esa sensación, por un momento; esa es la chispa del cambio.

Algo dentro de nosotros nos hace sentir que todo esto no está bien.

Hay una alternativa: la alternativa de ver el mundo con otros ojos, con una mirada sustentable, y actuar desde ese lugar. Idealismo? Ingenuidad? No, para muchos, ya hoy es una realidad.

Según el autor Paul Hawken, el siglo 21 nos encuentra frente al “mayor movimiento social de la historia de la humanidad”. Cada vez son más las personas y organizaciones que elevan su voz en las causas de, según Hawken, “justicia social, salud y ambientalismo”. Algunos llaman a este movimiento post-modernismo, otros,  cultura sustentable… Sea cual fuere el nombre, lo esencial es que una nueva mirada se está gestando,  y luce algo así como:

La naturaleza es fuente de vida; como tal merece y necesita de nuestro respeto y cuidado.

  • Las plantas son las encargadas de proveernos el aire que respiramos; junto con los océanos, son los principales responsables biológicos de lograr una temperatura adecuada para la vida, a través de la absorción de dióxido de carbono de la atmósfera.
  • La tierra es la única fuente de alimento para todos los seres vivos, incluidos nosotros. Es por ello que también debe ser alimentada, para permitir su regeneración.
  • La biodiversidad, es decir, todas las especies animales y vegetales, conforman lo que se denomina el “equilibrio ecológico”, y llevan a cabo los procesos necesarios para que haya agua, aire y alimento disponible.
  • La equidad social no es un deseo altruista; es una necesidad para el bienestar de todos.
  • Que muchos tengan poco, o casi nada, significa mayores niveles de exclusión, carencia de acceso a todo aquello básico que nos garantiza la vida, a la educación y el trabajo, incrementando los niveles de delincuencia, enfermedad y muerte.
  • Nuestro contacto e involucramiento en nuestros espacios sociales, son los vehículos que nos permiten crecer y florecer más allá de lo que nuestras manos puedan alcanzar. La comunidad es el abrazo extendido, que llega a todo aquello que un solo individuo no puede. Somos, ante todo, seres sociales, aunque por mucho tiempo nos hayamos convencido de lo contrario.

El mundo con otros ojos

Te conozco, te quiero…

Hace un tiempo ya que nos hemos desconectado de esta mirada sustentable. Digo esto porque no es una mirada nueva: es de hecho, una forma de ver el mundo muy antigua, primitiva y primordial. La autodestrucción no es natural: actuar en pos de la vida lo es. Por eso esta mirada aún reside en cada uno de nosotros. Es sólo cuestión de acercarnos a ella una vez más, en el contexto de este siglo 21 en el que vivimos, que nos encuentra con este gran desafío de, entre todos, de a poco, ir reconstruyendo nuestro hábitat. Pero, cómo hacerlo?

El primer paso es notar en nosotros y en nuestros hábitos diarios cuánto hay de una y otra mirada: cuánto compro que quiero pero no necesito? Para qué lo hago?  Cuánto desecho genero que podría evitar? Qué alimentos consumo? De dónde provienen, cómo fueron hechos? Cuánto me detengo a mirar a mi alrededor, a notar la situación del otro, a tender una mano si puedo?

Conocer la raíz de nuestro pensamiento, nuestras motivaciones, y notar en nosotros mismos el accionar de una y otra mirada es el primer paso para la verdadera transformación de nuestro comportamiento.

El segundo paso es redescubrir ese amor, ese respecto por nuestro planeta, en todas sus formas. Cómo no amar aquello que nos da la vida? Esta reconexión puede ser un proceso doloroso, como todo cambio lo es, pero sin lugar a dudas, en ese redescubrir nos conectamos a un sentido de propósito y de vida mucho más gratificante y permanente.

Te propongo un ejercicio para que experimentes con esta propuesta.

Recuerda la última vez que hiciste algo en beneficio de la vida, humana, animal o vegetal. Nada grandioso, puede ser regar una planta, alimentar a un pichón, recoger un residuo de la playa, abrazar a un amigo que estaba triste, secar las lágrimas de un niño. Recuérdate haciéndolo, conéctate con ese momento. Qué sentías? Saborea esa sensación. Evoca ahora el recuerdo de la última compra de algún objeto que hayas deseado: un celular, una prenda de ropa que esté de moda, una computadora, un perfume. Qué sentiste al comprarlo? Y al día siguiente? Y a la semana, o al mes?

Una vez descubierto, defender lo que amamos resulta natural e imprescindible.

Propuesta para vos
Nos encantaría invitarte a que compartas en este espacio aquellas vivencias que reflejen tu mirada sustentable. ¿Qué ocurrió? ¿Qué sentiste? ¿Cómo impactó en tu vida y en la de otros?Aprender a amar nuestros actos de generosidad, y compartirlos con el resto de nuestra comunidad es fundamental del Ser Sustentable. ¿Te animas? ¡Dejá tus comentarios!

—–

El contenido sin nuestra edición, fue publicado en Septiembre de 2013 por el site sustentator. Gracias por colaborar con este trabajo!

María Soledad Riestra

M. Soledad Riestra

Nació en Olivos, Buenos Aires. Es Licenciada en Relaciones del Trabajo egresada de la Universidad de Buenos Aires. Desde agosto del 2012 se encuentro estudiando y trabajando en Londres, Gran Bretaña - realizando una maestría en Sustentabilidad y Responsabilidad Social y colaborando en proyectos independientes relacionados a temáticas como Desarrollo Sustentable, Capacitación, Gestión del Cambio y Liderazgo, tanto en espacios corporativos como en organizaciones sociales.

Colaboraron en esta nota


Adriana Penerini

Adriana Penerini

Escritora, Docente, Psicóloga, especialista en Maternidad, Paternidad, Crianza.
Trabaja en su consultorio y actualmente  vía Skype,  en la Prevención y Tratamiento de la Depresión Post-parto.
Es Psicoterapeuta de parejas.
Colabora con diferentes Medios y ha sido columnista de programas de televisión, como lo hizo hasta el 2011 en Mi Bebé.
Autora de "La Aventura de Ser mamá" y de "Las Nueve estaciones del embarazo", Adriana es creadora, directora y editora de la revista on-line Bebé a Bordo.
Es mamá de dos hijas, Antonina y Giovanna.


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