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Número
1
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La
sociabilización en el primer año
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El
bebé ya no está a bordo de nuestro cuerpo, pero está -y para siempre-
a bordo de nuestros días, de nuestros aciertos y nuestros errores,
de nuestro agotamiento y nuestra emoción... Todos los años de la
vida son importantes pero el primero es fundamental.
Un
bebé es una aventura que vale la pena ser vivida!!!
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| 0
a 2 meses |
El
bebé: Desde que nace está ávido por aprender. Desea oír, ver;
nuestra presencia no le pasa desapercibida. Intenta salir de su mundito
con movimientos de cabeza, saca la lengua, sigue la luz con la mirada.
Cerca de los dos meses dará vuelta su cabeza al oír nuestra voz o
alguna música, comenzará a sonreír, primero instintivamente, luego
como respuesta social. Le agrada el contacto con los grandes.
Los papás: Ahora, además
del placer y la imaginación de "hablar con la panza" están las demandas
concretas, los llantos y otras situaciones a las que atender. Animo!
El bebé está ahí esperando nuestra intervención. Todo es una excusa
válida para favorecer la sociabilidad: alimentación, cambiado, translados
de un lugar a otro etc. Hablarle todo lo que sea posible, llamarlo
por su nombre, mirarlo a los ojos. |
| 2
a 4 meses |
El
bebé: Comienza a reconocer quién es quién entre los que están
más cerca de él. Cuando llora por algún motivo, se calma si alguien
se acerca lo levanta o le habla. No le gusta estar solo con algún
juguete por mucho tiempo, prefiere la presencia de alguien que le
demuestre especial atención.
Los papás: Si a esta altura
todavía tienen fuerza y el sueño acumulado se los permite deberían:
Hablarle sobre cualquier tema, utilizando como títeres diferentes
elementos para comunicarse con ellos, bailar con el bebé a upa al
ritmo de alguna música, imitar sus vocalizaciones a modo de conversación.
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| 4
a 6 meses |
El
bebé: Juega con los otros. Sonríe a aquellos que reconoce como
signo de afecto. Se comunica con el llanto, los ruidos, las expresiones
del rostro o con diferentes gestos. Utiliza otros recursos para abordar
al otro: palmea, rasguña, golpea. Distingue perfectamente la aprobación
de sus actos de un enojo. Comienza a mostrar miedo a extraños.
Los papás: Pueden tirarle
los brazos para alzarlo, él comenzará a copiar esta acción. Estimular
la relación con otros. Continuar con los juegos corporales y ampliar
las "conversaciones" en calidad y tiempo. |
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