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Nuestra imagen
corporal interna no cambiará tan rápido, por lo que nos sorprenderá
el volumen de nuestro talle y, más de una vez, querremos ponernos
ropa que ya no nos cierra sin poder creerlo. Tendremos más hambre,
volveremos a servirnos leches y haremos otra tanda de tostadas.
A media mañana estaremos otra vez famélicas, y abriremos la heladera
desconcertadas, miles de veces. Poco a poco nos transformaremoAmaremos
a nuestra pareja por "llenarnos" con ese fruto que nos hace capaces
de dar vida, o la odiaremos por producirnos náuseas, fatiga o hemorroides...
s. A veces el espejo nos devolverá una imagen maravillosa, pero
otras no sabremos quién es esa gordita que se parece a nosotras.
Nunca volveremos a ser tan incoherentes (salvo que volvamos a estar
embarazadas).
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Si nuestro temperamento nos
lo permite, aprovecharemos la situación para manejar a los otros,
para hacernos servir y movernos menos que nunca. Por el contrario,
si siempre hemos sido activas u omnipotentes, nos desgastaremos
en el intento de no aceptar ayuda y demostrarles a los otros que
"estar grávida" no es estar enferma.
Entonces probablemente hagamos
más cosas que nunca, pongamos cortinas, pintemos el cuarto del futuro
bebé, trabajemos diez horas diarias o vayamos caminando a Luján.
Hay que reconocer que ninguno de los dos extremos es necesario.
Cuando se está embarazada no hace falta permanecer en reposo absoluto
sin prescripción médica, ni tampoco hacer como si nada y comenzar
a practicar alpinismo o anotarse en el Triatlón como un absurdo
desafío personal.
El bebé está ahí y merece respeto.
Animarse a vivirlo Vale la pena atravesar el embarazo, paso a paso,
sin desperdiciar nada. Las emociones que irán cambiando, el cuerpo,
la relación con los otros, que aunque sin conocernos nos cruzan
por la calle y nos tocan la pancita... Todo es nuevo. De pronto
nos sentimos cuidadas por muchas personas que están a nuestro alrededornos
acompañan paso a paso, en las novedades ("Parece que tiene pitito"),
en los miedos ("Hoy tuve una manchita de sangre en mi ropa..."),
en la ansiedad ("Faltan dos meses y todavía no se dio vuelta...").
Para muchas mujeres, más de las que uno imagina, el período del
embarazo no es agradable. Lo padecen con toda la connotación de
la palabra, lo viven como una carga, sufren porque se sienten feas.
Como dijo un día una mamá en un grupo de Post-Parto de los que habitualmente
coordino: "Todo el tiempo pensaba que mi marido salía con otras
mujeres, ¿cómo le iba a gustar yo, que me sentía gorda como una
vaca?"
Esta mujer de 23 años había
aumentado en el embarazo sólo 9 kilos, y estaba esperando mellizos,
o sea que objetivamente era un buen peso; pero ella se veía en una
escala particular que, comparándose con otras, la llevaba a desvalorizarse.
Muchas mujeres se "enganchan" con los aspectos particularmente problemáticos
del embarazo, como el peso, las varices, entre otros. Dejan de lado
-sin querer, por supuesto- todo lo positivo que éste puede tener,
como atraer nuevas miradas, vivir la expectativa de un ser que se
está gestando en nosotras, etc.
Verdad es que no todas podemos
sentir lo mismo, y que cada embarazo está relacionado con diversos
factores que lo hacen particular y único, aún cuando se trate de
distintos embarazos en la misma mujer. Llegar a buen puerto De una
u otra forma, la idea es conseguir el objetivo buscado, el hijo
es lo que cuenta. Muchas mujeres han dicho alguna vez "Yo ni loca
haría tantas cosas para llegar a término con un embarazo", ya en
el baile, ni lo dudan. Lo que se quiere es ése hijo, y no importa
lo que cueste. Cuando no hay complicaciones todo es más fácil, pero
nunca es del todo sencillo. Un embarazo es un momento especial donde
el cuerpo y el psiquismo están sometidos a cambios constantes de
todo tipo, y ésto no es poco.
Lo importante es, sea cual
sea la circunstancia que rodea a la espera, ponerse unos anteojos
del color que más nos guste, para mirar cada momento con optimismo,
y llegar con una sonrisa al puerto donde nos encontraremos con ese
nuevo gran amor: el hijo.
Texto
extraido del libro "La Aventura de Ser Mamá" (Editorial Nuevo Extremo).
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