Número 2
El rol materno en el amamantamiento Lic. Marta Maglio de Martín

Cuando por algún motivo -conciente o inconciente- lactar a nuestro bebé resulta dificultoso, es importante saber que, si estamos dispuestas, podemos recibir ayuda

La Fundación para la lactancia materna y otras instituciones abocadas a difundir esta manera de alimentación plena, pueden brindarnos su apoyo. Tengámoslo en cuenta. La lactancia es la puesta en marcha de esa capacidad femenina, que día a día entreteje diferentes estados emocionales entre nosotras y nuestros hijos, componiendo una armoniosa melodía y una perfecta integración vincular.

La producción de calostro, que algunos llaman "el oro líquido de los primeros días", confirma la mutua relación amorosa, despertando en la mujer-madre diferentes sentimientos que afirman ese espacio vincular reforzado por el encuentro de la mirada fija de ambos durante la mamada y el contacto piel a piel.La madre se tranforma en ese ser continente o útero externo que el bebé necesita permanentemente para su desarrollo. Al hablar de vínculo nos representamos "dos relacionándose entre sí".

Esta imagen tiene su origen en nuestro registro inconciente desde que fuimos concebidos a través de múltiples experiencias, durante nuestra gestación, infancia, adolescencia y adultez.Primero será mamá-bebé, luego mamá-bebé-papá y demás miembros, y así vamos incorporando las diferentes identificaciones que nos ayudan en el crecimiento de nuestra personalidad.

La palabra vínculo encierra entonces toda la historia de nuestra vida en relación con los demás. La relación vincular madre-hijo es un modelo que buscará repetirse una y otra vez, proyectándose a lo largo de nuestra vida.La vivencia de la maternidad a través de la lactancia, puede ayudar a la madre a modificar estructuras vinculares patológicas existentes desde sus primeras experiencias y repararlas en este juego amoroso de dar y recibir con placer al bebé.

Sabemos que la leche materna es el alimento perfecto desde los contenidos químicos pero hay otros componentes que completan esta perfección. La comunicación profunda que se establece piel a piel, es la que hace que se satisfagan nuestras necesidades afectivas y las del bebé.

Lic. Marta Maglio de Martín