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Cuando
por algún motivo -conciente o inconciente- lactar a nuestro bebé
resulta dificultoso, es importante saber que, si estamos dispuestas,
podemos recibir ayuda
La Fundación para la lactancia
materna y otras instituciones abocadas a difundir esta manera
de alimentación plena, pueden brindarnos su apoyo. Tengámoslo en
cuenta. La lactancia es la puesta en marcha de esa capacidad femenina,
que día a día entreteje diferentes estados emocionales entre nosotras
y nuestros hijos, componiendo una armoniosa melodía y una perfecta
integración vincular.
La producción de calostro,
que algunos llaman "el oro líquido de los primeros días", confirma
la mutua relación amorosa, despertando en la mujer-madre diferentes
sentimientos que afirman ese espacio vincular reforzado por el encuentro
de la mirada fija de ambos durante la mamada y el contacto piel
a piel.La madre se tranforma
en ese ser continente o útero externo que el bebé necesita permanentemente
para su desarrollo. Al hablar de vínculo nos representamos "dos
relacionándose entre sí".
Esta imagen tiene su origen
en nuestro registro inconciente desde que fuimos concebidos a través
de múltiples experiencias, durante nuestra gestación, infancia,
adolescencia y adultez.Primero
será mamá-bebé, luego mamá-bebé-papá y demás miembros, y así vamos
incorporando las diferentes identificaciones que nos ayudan en el
crecimiento de nuestra personalidad.
La palabra vínculo encierra
entonces toda la historia de nuestra vida en relación con los demás.
La relación vincular madre-hijo es un modelo que buscará repetirse
una y otra vez, proyectándose a lo largo de nuestra vida.La
vivencia de la maternidad a través de la lactancia, puede ayudar
a la madre a modificar estructuras vinculares patológicas existentes
desde sus primeras experiencias y repararlas en este juego amoroso
de dar y recibir con placer al bebé.
Sabemos que la leche materna
es el alimento perfecto desde los contenidos químicos pero hay otros
componentes que completan esta perfección.
La comunicación profunda que se establece piel a piel, es la que
hace que se satisfagan nuestras necesidades afectivas y las del
bebé.
Lic. Marta
Maglio de Martín
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