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¿Ser
inteligente es un don que nos puede ser dado o es un logro que admite
la posibilidad de ser desarrollado con el tiempo?
La inteligencia
no es un don especial que algunos niños traen al nacer. Es
una posibilidad de la cual todos disponemos desde el primer instante
de vida, por su puesto, durante el tiempo de gestación todo
hubiera sucedido normalmente.
Esta aptitud vital para el desarrollo de la vida del ser humano
es una capacidad que iremos construyendo desde le primer día
de vida, tal vez desde antes, sobre la base de una serie de datos
genéticos aportados al bebé por sus padres pero que
deben ser alimentados para su posterior crecimiento no sólo
con los nutrientes orgánicos provistos por los alimentos,
sino también, y quizás fundamentalmente, con los "alimentos
del alma" que son el afecto y el contacto que forman el vínculo
entre los padres y sus hijos, desde el primer instante después
del nacimiento.
Aprehendiendo
el mundo
Yo no sé si los bebés al nacer son inteligentes o
no, pero si sé que disponen dentro suyo de la gran puerta
de entrada al conocimiento de cuanto los rodea y de sí mismos
que es, por un lado, el uso de sus sentidos (fundamentalmente el
tacto) y por el otro, una serie de conductas instintivas que le
permiten captar y lograr la atención de sus mamás.
Las sensaciones así obtenidas se conforman en percepciones
y éstas permiten los primeros conocimientos: el olor del
pecho materno, el sabor de la dulce y cálida leche que lo
alimenta, la suave textura integradora de la piel de su mamá.
Cuando mamá sostiene en su regazo a su pequeño
bebé, literalmente lo sostiene, lo conforma lo integra, le
permite ser y sobrevivir. En el momento en que el pequeño
llora por hambre siente todo como definitivo y absoluto, es entonces
que su mamá lo entiende, viceralmente lo comprende, y al
darle el vital alimento le entrega dos cosas: La leche y la capacidad
de creer, de saber que puede confiar en obtener lo necesario. Todos
estos eventos no sólo le otorgan al bebé sus primeros
conocimientos, sino también comienzan a formar dentro suyo
la confianza básica en sí mismo la cual le permitirá
disponer en el futuro de condiciones emocionales y óptimas
que le permiten aprovechar al máximo su coeficiente intelectual.
¿Qué
sucede durante el embarazo?
Durante el embarazo los bebés sienten los movimientos, los
sentimientos de sus mamás, pueden de alguna manera desde
el quinto mes escuchar el corazón materno y el papá,
cuando toca la panza de su mujer embarazada, percibe como el bebé
reacciona moviéndose frente a dichos estímulos. En
el tercer mes de gestación comienza la interconexión
de las neuronas, células núcleo del cerebro, podríamos
decir las futuras células pensantes. Todo esto sucede en
forma de ondas eléctricas que a través de sus vinculaciones
irán formando y cambiando día a día la forma
del cerebro para modelas los diferentes circuitos mentales que,
a través del tiempo, permitirán que el bebé
recién nacido sea capaz de percibir estímulos y hacer
crecer desde el primer día su inteligencia.
El código genético que papá y mamá
le han brindado a su hijo, es el factor dominante pero el medio
ambiente y las influencias externas, juegan también un rol
de soporte fundamental. Existen situaciones que pueden alterar
el normal desarrollo del sistema nervioso, como por ejemplo la desnutrición
materna, a veces encubierta u ocultada, adquirida a través
de dietas limitadas en algunos nutrientes esenciales como el hierro,
el yodo, el colesterol, los azúcares, el calcio; vitaminas
como el ácido fólico, que juega un papel fundamental
para evitar que ocurran ciertas malformaciones congénitas.
Otra situación de riesgo para el sistema nervioso de los
bebes en gestación, es su sensibilidad a tóxicos y
drogas tales como el alcohol, el tabaco, la marihuana, la cocaína
y otras sustancias nocivas. Durante los nueve meses las mamás
no deben ingerir medicaciones, ni exponerse a radiaciones, sin previa
consulta con su médico. Otro de los factores a tener en cuenta
son ciertas enfermedades especialmente peligrosas durante el embarazo
como la rubeóla, la toxoplasmosis, la sífilis o el
tan común herpes genital. Las madres deben estar advertidas
por su obstetra sobre la situación en que se encuentran frente
a las mismas. En las consultas periódicas los médicos
controlan: Su estado inmunológico y susceptibilidad
frente a infecciones que puedan poner en riesgo al feto.
Tensión arterial, para descartar hipertensión.
Azúcar en sangre para localizar algún grado
de diabetes.
Ecografías fetales, que determinan: el crecimiento
del bebé. El crecimiento
de su cerebro. Eventuales malformaciones congénitas.
La casa de
la inteligencia
El bebé al nacer trae un bagaje genético y dispone
de un sistema nervioso que le permite contactarse con todo aquello
que lo rodea. El cerebro es el rincón del cuerpo que alberga
la inteligencia, el aprendizaje, la memoria, el lenguaje, el movimiento,
parte de la psiquis y la creatividad entre otras muchas funciones,
algunas todavía desconocidas. El desarrollo cerebral se
lleva a cabo por un mecanismo de "selección activa"
en el cual se forma neuronas y circuitos neurales mientras otros
son suprimidos. La neuroembriología ha descubierto en
los últimos años que la actividad eléctrica
de las células del sistema nervioso a través de sus
pulsos y de mediadores neuriquímicos, va modificando la estructura
física no es como una computadora que se arma y después
comienza a funcionar sino que comienza a ejercer sus funciones aún
mucho antes de estar terminado.
Un bebé al nacer cuenta con cien billones de neuronas pero
el cerebro continúa creciendo y cambiando. Existe estudios
que han confirmado que los niños que no son tocados o estimulados
tempranamente, desarrollan hasta un 20% menos el cerebro. A
los dos años el cerebro contiene el doble de conexiones internas
que el cerebro de los adultos y también consume el doble
de energía. A pesar de que las conexiones entre las neuronas
pueden producirse a lo largo de toda la vida, el periodo de mayor
potencial se logra alrededor de los dos años de vida. En
este sentido los tres premeros años son claves ya que es
en ese periodo cuando los estímulos adecuados resultan mas
efectivos.
A favor de
la lactancia materna
La leche es el alimento ideal para el niño en su primer año
de vida, pues por el contenido de bionutrientes es el más
apropiado para la inmadurez de los riñones y funciones digestivas
y también es el mejor alimento para el crecimiento de su
cerebro. La concentración de algunos componentes de la
leche materna tienen relación con la alimentación
de la madre. Esto es muy importante ya que ciertos nutrientes
están relacionados con el crecimiento y desarrollo del cerebro
y del sistema nervioso en su totalidad.
Los ácidos grasos poliinsaturados tienen mucha importancia
en el proceso mielinización del sistema nervioso central,
el cual es fundamental para el niño en todo lo que compete
a su proceso de maduración psicomotriz e intelectual. Para
que una mamá tenga una adecuada cantidad de este tipo de
ácidos grasos en su leche, debe tener una ingesta adecuada
de grasas que contengan a esos en su composición. Las vitaminas
del grupo B folatos, vitaminas A y D también dependen de
la ingesta materna por ello las madres vegetarianas estrictas y
de larga data tienen posibilidades de tener un déficit de
vitaminas B12 y de folatos lo cual, además de producir ciertos
tipos de anemias, también puede traer aparejado un eventual
daño neurológico en su niño.
El hierro no sirve solo para prevenir anemias sino que, entre otras
propiedades, tiene una directa correlación con el coeficiente
intelectual de los niños en crecimiento. De esta forma, el
hierro que el bebé consuma va a estar en directa relación
con el que la madre ingiera. Todas las carnes con músculo
ya sean vacunas de aves o pescado son la mejor fuente y la mejor
absorción de minerales y micronutrientes cuya carencia es
la mayor causa de déficit nutricional.
Ser inteligente
Interrogarse sobre que es la inteligencia, es una buena y difícil
cuestión para la cual tal vez no dispongamos de una y abarcativa
respuesta. Es claro que no siempre el que tiene el coeficiente
intelectual más elevado es quién obtiene los mejores
logros en su vida. Podríamos intentar algunas definiciones:
- Es una función del cerebro.
- Es la aptitud para aprender y obtener conocimientos.
- O tal vez mejor, será aquello que nos permite adaptarnos
al medio en que vivimos, y a la vez modificar situaciones negativas
en pos de un mayor beneficio propio y colectivo.
Dr.
Marcos Mercado
Pediatra
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