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¡A
LA CAMA!
Cuando nuestro bebé
nos aparece con su carita única y su olorcito peculiar, con
sus formas tan perfectas, es difícil separarnos de él.
Si el bebé se ha dormido, generalmente luego de mamar con
fruicción, es aún más difícil no caer
en la tentación de dejarlo entrar - así como lo dejamos
entrar en nuestra vida - en nuestro lecho, que hasta ahora no había
alvergado otras pasiones, que no fueran las de nuestro amor. De
ahí suele pasarse a otras instancias y esto que se inició
como quien roba un postre y lo come a hurtadillas, puede ser el
origen de algunas disputas de pareja y a veces, la causa de una
catástrofe familiar que dura años.
¿QUIÉN TIENE
LA VERDAD?
Este tema de la "cama familiar" no sólo ha desvelado
a muchos padres y a muchos niños entre patadas y toses, sino
que ha sido el eje de discusiones profesionales que especialistas
e Instituciones del mundo han llevado por mucho tiempo.
Aquí queremos compartir con ustedes algunas conclusiones
de estos foros - sin duda dispares unas de otras - para echar un
poco de luz a la oscuridad de estas noches tumultuosas.
En 1999 la Comisión de Seguridad de Productos de Consumo
de los Estados Unidos recomendó mediante una circular que
los padres deberían evitar que los bebés duerman con
ellos ya que citaban una investigación que indicaba el aumento
del Riesgo de Muerte Súbita por sofocación.
La Liga de la Leche Internacional en el mismo año dio a conocer
un estudio que demuestra que dormir juntos, permite regular los
patrones de sueño del bebé y su madre ayudándola
a ésta a estar más receptiva.
En el New York Times una carta de la psicóloga Penélope
Leach -autora del libro tu bebé y tu niño- afirma
que tres estudios realizados en EE.UU, Nueva Zelandia y Gran Bretaña
no reportan riesgos asociados directamente a la "cama familiar".
Casi todas las culturas del mundo tienen por costumbre que los bebés
duerman con un adulto. Como hace referencia Meredith Small en su
libro "Nuestro bebé, nosotros mismos" en un estudio
comparativo realizado en 186 sociedades no industrializadas actuales,
el 67% duerme a sus bebés con alguna compañía
y nadie duerme a su bebé en un cuarto separado hasta luego
del primer año.
La investigación del
Pediatra James McKenna de USA, afirma que se establece una sincronización
entre las respiraciones de la mamá y el recién nacido
lo cual podría constituirse en un antídoto contra
el Síndrome de la Muerte Súbita, para aquellos bebés
que tengan, algún riesgo especial.
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