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Si
fuimos eximias deportistas…vaya y pase… pero si hemos sido como
la mayoría -confesémoslo- de esas que hicimos solo gimnasia en la
secundaria y con el único objetivo de aprobar, hacer gimnasia durante
el embarazo se transforma en uno de los primeros sacrificios que
decidimos hacer como madres!!! Vale la pena?…para qué sirve?
La mayoría de los obstetras
no la indica especialmente, solo aceptan que la mamá muy motivada
a hacer alguna actividad física durante el embarazo la realice.
Suelen pensar que como parir
es natural, es innecesario prepararse.
Por suerte muchos y desde hace
ya algún tiempo se fueron sumando a la idea de que, lejos de perjudicar
ni a la madre ni al niño, el ejercicio adecuado es más que beneficioso
para ambos y un buen sustento del vínculo prenatal.
Los cursos que dan las obstétricas
-a quienes más conocemos como parteras- incluyen una clase de gimnasia
o algunas más, pero en general se llega a ellos luego del séptimo
mes de gestación.
Realmente es una pena perderse
la posibilidad de prepararse desde el principio, con el cuerpo para
vivir más plenamente esta experiencia.
Es verdad, el bebé va a llegar
a este mundo igual, pero porqué no esperarlo disfrutando de cada
etapa paso a paso, en movimiento, fortaleciendo nuestros músculos,
a la vez que fortalecemos la idea de que vamos a ser mamás por primera,
segunda, tercera o por la vez que sea, ya que con cada hijo, es
siempre la primera vez.
El cuerpo se va transformando
y es bueno acompañar esos cambios sin ponerse "duras".
El temor a perder el
bebé o a que algo nos ocurra o le ocurra por un error nuestro, nos
va contracturando, el cuerpo cambia, y solemos hacer todo lo que
hacíamos y más, sin tener en cuenta que nuestro esqueleto y todo
nuestro sistema están sobrecargados.
Seamos sinceras, no es
lo mismo pesar 50Kg. que 67, y suele ocurrir que el sedentarismo
al que se condenan muchas futuras mamás, no hace otra cosa que favorecer
al aumento de peso y a la insatisfacción y la ansiedad.
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