Por Dr. Carlos Psevoznik - Médico Obstetra
Parir sin sufrir…
Parto vertical
(Continuación...)
Durante el trabajo de parto

Otra posición alternativa al deambular durante el trabajo, es la de decúbito lateral - la mujer acostada sobre un lado- que también mejora la calidad de las contracciones, al margen de proteger de la compresión de la vena cava por el útero gestante, evitando de esa forma la disminución de la oxigenación del bebé durante el proceso de parto. El decúbito lateral es generalmente muy bien tolerada por la madre, reduciendo las molestias respiratorias y el riesgo de la aspiración de un eventual vómito.

En resumen, casi cualquier posición durante el trabajo de parto es mejor que la que adoptan muchas mujeres en nuestras maternidades, o sea, acostada boca arriba!

 

Durante el período expulsivo

Con respecto a las posiciones para el período expulsivo, para la salida del niño en sí, en nuestro medio ocurre algo similar. La de uso más frecuente es la llamada de litotomía: la mujer acostada con las piernas en "L" a 90 grados, muchas veces atadas colgando de las llamadas perneras. Dicha posición es absolutamente contraria a todas las premisas del desarrollo del parto, dificultando el pujo.

Además el útero gestante puede comprimir los grandes vasos, la aorta y la vena cava, con la consiguiente alteración de irrigación de la placenta, y por ende con una reducción en la cantidad de oxígeno que recibe el bebé. Esto se traduce en cambios significativos en los latidos fetales, objetivables en el monitoreo. Muchas de las cesáreas que inundan nuestras maternidades son efectuadas por intentar hacer pujar a una mujer acostada en decúbito dorsal. No debemos olvidar que las alteraciones circulatorias de la anestesia peridural, de por sí, también reducen la irrigación del bebé. Se sabe que además, la posición de litotomía con las piernas colgando, estira en demasía el periné favoreciendo los desgarros y obligando muchas veces a efectuar episiotomías innecesarias. Además las piernas inmovilizadas actúan como "peso muerto" dificultando, en vez de favorecer, el esfuerzo de pujo.

 

Más ventajas para el vertical

Históricamente el ser humano siempre ha tenido el parto en posiciones más o menos verticales del tronco.

Una de las posturas más utilizadas es la de cuclillas, así como la de sentada o semisentada con los muslos flexionados sobre el abdomen.

En esas posturas se modifica el diámetro transverso y antero posterior de la pelvis entre 1 y 2 centímetros, ya que al estar flexionados los fémures, actúan elevando los huesos inanimados de la pelvis.

De hecho la maniobra más utilizada para solucionar una de las complicaciones

obstétricas más temidas, la distocia de hombros, se basa en la flexión máxima de los muslos de la madre sobre su abdomen aumentando así el diámetro de la pelvis y permitiendo la salida de los bebés que tienen dificultades por su excesivo tamaño a nivel torácico.

No debe olvidarse que también permite a la mujer ver el nacimiento de su hijo, motivándola a pujar en forma más efectiva, al margen de permitir un mayor control de la situación. Tan flagrante evidencia sobre las ventajas de las posiciones verticales, merece por lo menos una actitud más participativa de las embarazadas en la definición de la forma en la que van a tener su parto. Las mujeres tienen que saber que pueden elegir la postura que más les agrade para parir, la que más confortable les resulte y que todo el peso de las evidencias científicas están a favor de el uso de posiciones verticales, que hacen más corto, seguro y placentero el momento del nacimiento.

Dr. Carlos Psevoznik
Médico Obstetra

 
Volver al Número 10 >>