Por Laura Leibiker - Periodista-Escritora
Nota de tapa:
Mamá a cualquier edad?
“Vieja” pero sabia

Sin embargo, el artículo también plantea un beneficio asociado al incremento de la edad materna. “La experiencia y el conocimiento tienden a ser mayores que en las mujeres más jóvenes; además, la situación económica también suele ser mejor en estos casos.”

“Eva, 33 años. Licenciada en Educación, dos hijos
Para mi tener mi primer hijo a los 30 fue fabuloso. Vino en el momento adecuado, buscado, deseado. Siento que ahora tengo capacidad para tomar decisiones, para hacerme cargo. A veces pienso: si los hubiera tenido antes ya estarían criados y ahora empezaría otra etapa: podría viajar…Pero la verdad es que no cambiaría lo pasado, porque estudié, laburé. Y quién sabe si en vez de estar disfrutando no estaría ya divorciada y buscando otro hombre…”*

La maternidad es un trabajo arduo. Requiere de una mujer que pueda relegar su reinado en pos de otro ser que, a partir de su nacimiento, ocupará el centro de su atención. Necesita de

paciencia, de reflexión, de generosidad. Y, fundamentalmente, de ganas.
Las mujeres de hoy desplegamos un largo listado de metas a cumplir antes de llegar al momento indicado: terminar los estudios, hacernos un buen lugar profesional, consolidar la pareja, tener un espacio propio y cierta estabilidad económica.
Muchas veces el empeño puesto en lograr esos objetivos nos impide conectarnos con el deseo que, por su naturaleza, nunca es completamente oportuno.

 

El momento ideal
““Natalia, 35 años, psicóloga, un hijo, embarazada.
Tengo 35 años y ningún rollo con la edad: al contrario, estoy convencida de que hay que tener hijos siendo grande, habiendo hecho cosas antes. Yo soy una mamá que se ocupa, pero los hijos te exigen mucha energía. Mi marido esta por cumplir 40 y creía (cuando esperábamos nuestro primer hijo) que en el Jardín iba a ser el abuelo, pero no, son todos como él.”*

Entonces, frente a la duda de cuál será la edad más adecuada para ser mamá, cambiemos el interrogante y preguntémonos cuál es el mejor momento: si nos sentimos suficientemente maduras para la responsabilidad que asumiremos, si estamos en buen estado físico para ofrecerle a nuestro bebé las mejores perspectivas, si nuestra realidad social, económica y afectiva nos resulta segura y, lo más importante, si al margen del imperativo social (“ya estás grande”, “¿para cuándo?”) tenemos ganas.
Si más allá de cual sea nuestra edad resulta que las respuestas son afirmativas, entonces quizá haya llegado el momento de vivir la hermosa, apasionante e intransferible experiencia de tener un hijo.

*Los testimonios fueron tomados del libro de Laura Leibiker antes citado. Editorial Sudamericana. Colección Mujer.

Por Laura Leibiker
Periodista-Escritora

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