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Por
Lic.Adriana Penerini -Psicóloga
Especialista en maternidad, paternidad y crianza
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| Algunas
claves: |
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*Cada vez que el bebé
llora no es porque esté triste.
Algunas veces sí , y la mayoría de las veces no.
Solo quiere avisar algo:
-“Me desperté y no me vieron.”
-“No me gusta boca abajo (o boca arriba)”
-“No sale mucha leche de esta teta.”
-“El agua está fría(O caliente, o quema)”
-“Hace calor aquí.”
-“Me aprieta el pañal en la pierna izquierda…”
*Hay llantos declarados y llantos
que son como palabras sueltas.
Muchos bebés quieren “dialogar” aún desde
muy pequeños, vocalizan, juegan con los sonidos.
No siempre están quejándose de algo.
Sirve muchas veces copiar el sonido y “seguir la charla”
aportando preguntas que “prestan” un sentido.
*Muchos bebés lloran
porque están cansados.
Sería bueno respetar ciertos ritmos de descanso.
Los bebés son amigos de algunas rutinas, y desde el principio
les podemos inculcar las que queramos, que de paso pueden favorecer
a nuestra organización para “vivir” un rato.
Por ejemplo, una siesta a media mañana.
Existe el estrés en los bebés y podemos evitarlo.
· No dejar que el llanto
se transforme en un “arma”.
Si tememos al llanto del bebé, él se dará cuenta
de esto y se armará un círculo en el cual papás
y bebé estarán condenados a pasarla mal.
Si solo para que deje de llorar, accedemos a cualquier cosa y esto
hace que el bebé tome el lugar de decidir qué se hace
y qué no, estamos en problemas.
Un bebé no puede decidir.
Los padres deben favorecer a su bienestar siempre con la conciencia
de qué es bueno para él y para todos.
No “para que pare de llorar”, le damos cualquier cosa
y Ya!
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| Mamás
distraídas |
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Pasa muchas veces que las mamás
se “encierran” en una espacie de cápsula invisible
que les permite seguir con algo de “su vida” mientras
el bebé crece.
El tema es que cuando las mamás
se ausentan, estando presentes, los chicos lo advierten , aunque
sean muy pequeños y protestan -a su manera- para que la mamá
se haga presente en cuerpo y alma.
Depresiones ocultas, disimuladas, o que pasan desapercibidas, pueden
ser la causa de este mecanismo.
Mujeres que aceptan su nuevo lugar de madres sin pasar por los procesos
internos necesarios como para que esta aceptación sea profunda
y placentera.
Muchas veces es necesario recurrir a un especialista, ya que atendiendo
a la mamá, el bebé “mágicamente”
deja de ser un bebé “llorón”, como en
general ellas lo describen.
No es magia, se revisa el vínculo, se apuntala y orienta
a la mamá, y las cosas cambian.
También suele suceder
que el bebé llora como síntoma de dificultades no
explícitas o no atendidas en la pareja.
Otra vez parece que el bebé y su llanto fueran la causa del
conflicto, pero es habitual que sea al revés, que el llanto
en sí sea la consecuencia de esa
dificultad entre los padres.
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Moraleja?
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Los bebés deben llorar,
un bebé que no llora tiene algún problema que le impide
conectarse con el mundo que lo rodea.
Hay diferentes mensajes encerrados en el llanto de un niño.
La decodificación más certera corresponde a los adultos
que lo rodean diariamente.
El conocimiento del bebé en tanto pasa el primer tiempo de
vida es también de ayuda para dar sentido a estos mensajes.
Los padres deben ser permeables y estar atentos para armar estos
sentidos y entender lo que el hijo quiere decir, ese será
el inicio de un desafío comunicacional que es para toda la
vida.
No hay que apresurarse, ni tratar de que el bebé consiga
lo que quiere a toda costa, ni mucho menos evitar que llore dándole
de comer antes de que tenga hambre o “adivinando” sus
deseos.
Hay que favorecer el desarrollo de ese deseo mientras el niño
aprende a pedir.
Para pedir primero debe aprender a querer.
No nos asustemos del llanto
de nuestros hijos, atendámoslos con paciencia amor y buena
predisposición, y si no nos sale del todo bien, pensemos
que estamos aprendiendo juntos de qué se trata esto de ser
una familia y que si no podemos solos, alguien nos puede ayudar!
Por
Lic.Adriana Penerini
Psicóloga
Especialista en maternidad, paternidad y crianza
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