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Las pelotas inflables, usadas
en ESFERODINAMIA, pueden ser un elemento simple y efectivo para
ejercitarse diariamente en casa y en el trabajo.
Sentada en una de estas esferas, frente a un escritorio o una mesa,
las caderas quedan más altas que las rodillas, y la pelvis
se coloca en una posición que facilita la acomodación
del bebé en la posición óptima para el nacimiento.
La elasticidad de las pelotas, absorbe el impacto del peso, previniendo
o aliviando los dolores de espalda. Al ser inestables por su forma,
estimulan el tono muscular para mantener alineada la columna y el
cuerpo en equilibrio, ejercitando una postura favorable también
para la época de lactancia.
Haciendo pequeños movimientos de rotación , se moviliza
la pelvis y la cintura, aliviando la tensión lumbar y de
las articulaciones sacroilíacas.
Estando sentada sobre la pelota, se pueden practicar fácilmente
los ejercicios de contracción y relajación del piso
pelviano.
El periné o diafragma pelviano es una de las zonas que más
atención requieren en la mujer embarazada, ya que tener control
conciente de estos músculos, ayudará a su relajación
en el período expulsivo del parto y a una buena recuperación
de su tonicidad en el puerperio.
Descansar el peso de la columna sobre estos balones, en cualquier
posición , incluso ventral, ya que la blandura varía
inflándolos con más o menos aire, es una excelente
forma de relajación, y ayuda a practicar distintos tipos
o “alturas” de respiración, tema de vital importancia
durante todo el trabajo de parto
Para las mamás que deben permanecer muchas horas sentadas
por su trabajo, es de gran ayuda reemplazar las sillas por estas
pelotas inflables que por su forma y elasticidad, evitan la compresión
de las venas de miembros inferiores, lo que aumenta el confort y
disminuya las complicaciones vasculares por éstasis venoso.
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Durante el trabajo de parto
, permanecer sentada sobre esta pelota, es mucho más cómodo
que usar un asiento duro, la cama o el suelo, permitiendo moverse
o cambiar de posición más fácilmente, irguiéndose
o reclinándose hacia delante , buscando un apoyo para brazos
y cabeza mientras la gravedad favorece el descenso del bebé
y el flujo de sangre hacia la placenta, para su óptima oxigenación.
Al no tener respaldo, permite que se pueda masajear la espalda y la
cintura, lo que ayuda a la relajación entre las contracciones
durante el período de dilatación del trabajo de parto.
Esta “buena compañera”, podrá
ser también una aliada en el posparto y a lo largo del amamantamiento,
y con el tiempo, un elemento de juego compartido con el bebé
y algún otro grandote que se arrime...
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