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El embarazo, una etapa especial
El embarazo constituye en la vida de la mujer, una de las etapas
de mayor plenitud. La nueva vida que se desarrolla transmite un
sentimiento inigualable de gozo, de amplitud y de armonía.
Es muy importante que en este período de tu vida te alimentes
de acuerdo a las necesidades propias y de las del pequeño
ser en gestación. Estos cuidados pueden evitar o disminuir
el riesgo de parto prematuro o bajo beso. En el caso de las adolescentes,
éstas medidas deberán ser aún más respetadas
para lograr los dos objetivos: un niño bien nutrido y una
mamá que pueda seguir su desarrollo fisiológico normal
hasta la madurez.
PESO
Es necesario mantener un peso equilibrado. Si se partió de
un peso superior al ideal, no será este el momento de hacer
dietas muy estrictas que resten nutrientes necesarios, tanto a la
madre como al niño. Si estás con algunos kilos de
más deberás continuar el embarazo con una dieta equilibrada,
y principalmente, completa, evitando los alimentos calóricos
y con pocos nutrientes como azúcares, grasas animales, harinas.
En este caso, deberás cuidar que el aumento de peso tampoco
sea inferior a 6 kgs... Si se partió de un peso normal, la
regla práctica de 1 kg. por mes de embarazo sigue siendo
un buen parámetro. Se calcula en general un aumento de 280
a 350 calorías diarias desde el primer mes del embarazo.
Una buena costumbre es reemplazar las harinas blancas por integrales,
por ejemplo el pan integral o de centeno, el arroz integral, las
galletitas de salvado o integrales, etc. Estos alimentos aportan
fibra, necesaria para la salud intestinal, y mejoran la digestión
de las harinas. Son además ricos en minerales y vitaminas
B, lo que los convierte en una buena opción durante el embarazo,
cuando los requerimientos están aumentados y hay frecuentes
problemas de estreñimiento.
LOS NUTRIENTES NECESARIOS
Tu organismo va a necesitar
una cantidad mayor de proteínas, o sea, carnes, huevos, lácteos,
legumbres, entre ellas la soja, que aporta proteínas completas
y con la ventaja de su naturaleza vegetal, por lo cual no tiene
el inconveniente de las grasas saturadas ni el colesterol.
En este período de crecimiento,
el bebé utiliza las grasas en sangre de la madre, que pasan
a través de la placenta. Por esta razón es importante
la calidad de esas grasas, que deben ser vegetales, como aceites
de 1ra. presión en frío, algunas frutas secas como
ser almendras, nueces, avellanas, y también semillas, por
ej. de girasol, sésamo, lino, crudas, es decir agregadas
a un yogur, a un jugo, a una ensalada de verduras o frutas, pero
evitando cocinarlas; si las cocinás, te quedás con
sus calorías y sin muchos de sus excelentes nutrientes como
estas grasas vegetales esenciales y las vitaminas. Respecto a las
grasas animales, la mejor de ellas la constituye el pescado de mar,
que aportará ácidos grasos esenciales para el desarrollo
neurológico de tu bebé.
El hierro es otro nutriente
que debes cuidar. Es frecuente la anemia en el embarazo; si bien
hay una tendencia a la disminución en la concentración
de glóbulos rojos por aumento del plasma, es necesario diferenciar
esta situación normal, de la verdadera anemia, dada por la
baja cantidad de hemoglobina.
La naturaleza es muy sabia, y desde tiempos inmemoriales ha cuidado
la vida de cada uno de sus integrantes, por lo cual, durante el
embarazo aumenta la absorción de hierro, al igual que la
utilización del depósito materno de hierro por parte
del bebé.
En la segunda mitad del embarazo esta necesidad aumenta porque se
deben completar las reservas fetales para los primeros meses de
vida, ya que la leche materna no aporta mucho hierro. Por lo tanto,
se hace menester aumentar el consumo de hierro. Lo más usual
es que el médico o la nutricionista aconsejen un suplemento
de hierro. De todas maneras, es sumamente útil enriquecer
la dieta con carnes, verduras como berro, radicheta, espinaca, escarola,
nabo, repollo, akusai, frutas desecadas. El incremento de vitamina
C a través de cítricos y verduras crudas mejorará
la absorción del hierro.
El calcio también debe
aumentarse. Si consumís lácteos, se deberá
aumentar la cantidad, de acuerdo al consejo del profesional tratante;
pero si no los tolerás, necesitarás consultar con
tu médico o nutricionista para poder asegurar un buen aporte
diario, necesario tanto para preservar tu salud como para el normal
desarrollo del sistema esquelético del bebé.
Y LAS VITAMINAS?
El
requerimiento de la Vit. A necesita aumentarse también. Recordamos
que esta vitamina se encuentra en dos formas: como vitamina A en
alimentos de origen animal (lácteos), y como pro-vitamina
en los alimentos de origen vegetal, identificándose en aquellas
verduras y frutas de color amarillo, naranja y verde oscuro (zanahoria,
calabaza, acelga, espinaca, remolachas, duraznos, damascos, melón,
etc.)
Una carencia habitual es la de vit. B1; los cereales integrales
constituyen una buena fuente, y además, aseguran el aporte
de la Vit. B2, ( arroz integral, pan y galletitas integrales, harina
integral, avena etc.). El complemento ideal es la levadura de cerveza
medicinal, o sea, virgen, que aporta todo el grupo de vitaminas
B. Se puede enriquecer la dieta diaria con germen de trigo, rico
en estas vitaminas y en vit. E, un excelente antioxidante. La vitamina
D es otro nutriente que debe incrementarse para asegurar la absorción
y el metabolismo del calcio; encontramos esta vitamina en los pescados,
palta, y fundamentalmente a través del sol, que permite su
síntesis endógena. Lo ideal para asegurar el aporte
de vitamina D, tan importante para el sistema óseo, es tomar
sol con frecuencia, con las precauciones adecuadas.
Una especial recomendación
es asegurar el aporte de ácido fólico; por un lado,
para evitar la anemia de la madre, y por el otro para garantizar
el normal desarrollo del niño. Esta recomendación
es especialmente válida para las mujeres que están
planificando su maternidad, ya que el feto necesita del ácido
fólico en sus primeras 3 a 4 semanas de vida primordialmente.
De todas maneras actualmente se enriquece la dieta con ácido
fólico durante todo el embarazo para evitar la deficiencia
materna, que lo necesita para la síntesis de glóbulos
rojos, el crecimiento del feto y la síntesis de ADN. En el
caso de que la mujer hay tomado recientemente anticonceptivos debe
asegurarse un aporte extra de ácido fólico, ya que
éstos medicamentos dificultan su absorción y aumentan
su degradación a nivel hepático.
Para tener en cuenta
Y siempre es bueno recordar el enorme valor de las frutas; desintoxican
el organismo, aportan vitaminas y antioxidantes, y son muy fáciles
de digerir, especialmente si se las integra a la alimentación
fuera de las comidas, por ejemplo reemplazando algún desayuno
o merienda, o entre las comidas. Es saludable elegir las frutas
de estación, que aportarán lo que en mayor medida
necesita el cuerpo en esa época del año.
Y, fundamentalmente, es bueno
tener en cuenta la importancia de la nutrición que, si bien
es esencial en todos los períodos de la vida, en el embarazo
cobra mayor importancia porque debe cubrir las necesidades tanto
de la madre como del niño. Por eso, no dudes en consultar
con tu médico o buscar el consejo de un especialista en nutrición,
que pueda aclarar tus dudas y guiarte en esta etapa. Es un pequeño
trabajo que te dará la enorme satisfacción de ver
a tu bebé saludable, y de mantenerte en un buen estado de
salud para poder disfrutar de tu maternidad plenamente.
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