Parece tan fácil
hacer a un bebé!
Sin embargo muchas parejas saben que no lo es tanto.
Nadie nos enseña cómo es, pero cuando el amor aparece...
y las ganas, solemos darnos cuenta de qué es lo que el
cuerpo
debe hacer.
A veces falla, y no se logra el sueño.
Consultamos a un especialista, el Dr Claudio Chillik , para que
nos cuente por qué ese sueño puede ser tan arduo
de cumplir.
Este es el material que nos acercó.
¿Esterilidad es igual
que infertilidad?
La esterilidad es una enfermedad que afecta entre el 15 al 20 por
ciento de las parejas en edad reproductiva, lo que equivale a decir
que una de cada 5 parejas tiene problemas para lograr el embarazo.
Se define a la esterilidad como la imposibilidad de obtener un embarazo luego de un año de búsqueda sin utilizar métodos
contraceptivos. La infertilidad, en cambio, es definida como la
imposibilidad de llevarlo a término, porque se detiene o
se pierde en algún momento del desarrollo. Las palabras esterilidad
e infertilidad se suelen utilizar en forma indistinta para definir
a aquella pareja con dificultades para concebir o mantener un embarazo
luego de un tiempo adecuado de búsqueda.
Debido a que el embarazo es una decisión conjunta de la pareja,
la imposibilidad de lograrlo afecta a ambos; por lo tanto el tratamiento
de la esterilidad debe estar dirigido a ambos miembros de la pareja
y se debe evitar hacerlo en forma individual.
Tratar de a dos
Los motivos por los que la pareja debe ser estudiada y tratada en
forma conjunta son:
1- el deseo de embarazo surge como consecuencia
de una relación de pareja, pese a que últimamente
se observa un auge en las mujeres solas que quieren tener un hijo.
2- en un alto porcentaje de las parejas infértiles
(30-40 por ciento) ambos integrantes presentan uno o más
factores de esterilidad.
3- cuando la causa de la infertilidad se haya en uno solo
de los miembros de la pareja, el otro sufre por igual las consecuencias
del problema.
En la mayoría de los casos, cuando una pareja decide tener
un hijo cree que va a lograr el embarazo en el primer o segundo
mes de búsqueda luego de haber suspendido el método
anticonceptivo que utilizaba.
Muchos albergan la fantasía de que tendrán problemas
para concebir, y esas fantasías aumentan si la concepción
no se materializa en el corto plazo. Es frecuente que la gente desconozca
que, a diferencia de lo que ocurre en otras especies, la reproducción
humana es altamente ineficaz, vale decir, que las chances de embarazo
en una pareja joven luego de un mes de búsqueda son de tan
solo un 20 a 30 por ciento. Desde el punto de vista estadístico
es altamente probable que sean necesarios varios meses para conseguir
el objetivo propuesto. Por ejemplo, de las parejas en las que la
mujer tiene menos de 25 años, el 60 por ciento se embaraza
al cabo de 6 meses de intentarlo y el 85 por ciento lo consigue
luego de 12 meses. Cuando la mujer es mayor de 35 años, tan
solo el 60 por ciento logra el embarazo al cabo de un año,
y el 40 por ciento de las parejas, en las que la mujer es mayor
de 35 años, tiene problemas de infertilidad. Estos datos
revelan la incidencia que tiene la edad de la mujer como factor
de la infertilidad, ya que los óvulos son células
que no se dividen y cuya edad coincide con la de la mujer, a diferencia
de los espermatozoides que son células que permanentemente
están siendo formadas.
A partir de los 35 años, el envejecimiento de los óvulos
produce una disminución en la tasa de embarazo y un aumento
en la de abortos y de niños nacidos con anomalías
cromosómicas. Por el contrario, la edad del hombre no parece
influir negativamente sobre las chances de embarazo, ni tiene incidencia
en los abortos, aunque sí han sido descriptas algunas enfermedades
genéticas de aparición más frecuente en hijos
de padres de edad avanzada.
En una pareja en la que la mujer es menor de 35 años, que
lleva una vida sexual normal y no cuenta con antecedentes de enfermedades
ni de trastornos menstruales, es conveniente esperar un año
antes de investigar la causa de la falta de embarazo, dado que es
altamente probable que en el transcurso de dicho año el 85
por ciento de las parejas concrete el embarazo. Pero si existen
antecedentes que lleven a sospechar la presencia de infertilidad,
o si la mujer es mayor de 35 años, lo recomendable es comenzar
con los exámenes al cabo de 6 meses de búsqueda infructuosa.
La Organización Mundial de la Salud (OMS)
define a la salud como el bienestar físico, psíquico
y social; la enfermedad, en contraposición, es la carencia
de alguno de los componentes de esta ecuación. Cualquier
pareja que haya padecido problemas de esterilidad sabe que se trata
de una enfermedad que repercute, además, en la relación
de pareja, en el ámbito familiar, social y laboral. Y también
sabe que la única cura que tiene esta enfermedad es el embarazo.
Para las personas que sufren este problema existen
tres opciones:
1- realizar los estudios y tratamientos necesarios que
le permitan tener un hijo
2- adoptar
3- vivir sin hijos.
Cada una de estas alternativas son válidas
en la medida que sea una libre elección de la pareja y resulta
imposible, si se es ajeno al problema, priorizar una opción
sobre otra en una escala de valores.
En los últimos años parecería haber un aumento
en los casos de infertilidad, este aumento en la incidencia de la
esterilidad puede obedecer a varios motivos.
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| Quiero
TENER un bebé |
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Decimos TENER un bebé.
Tal vez no sea el verbo más adecuado.
El mismo que usamos para un título, una casa, una camioneta,
un perro.
Llamamos a la vida a otro ser.
Le damos materialidad como consecuencia de un vínculo
amoroso que mantenemos con alguien.
Se genera como resultado de tanta cercanía, de tan
adentro, de tanto calor que podemos sentir de a dos.
Así al menos ha sido durante miles de años la
forma en que los hijos se hicieron.
Las celulas se suman y se complementan, dando forma a un ADN,
que da cuenta de nuestra familiaridad maternal o paternal
con ese nuevo ser.
Cuando este camino no lleva a su fin, se dan otras opciones
porque TENER se impone, y la búsqueda suele volverse
frenética.
No importa muchas veces si se incurre en el dolor físico,
o en una invasión a la pareja, o en una experiencia
loca, como que la abuela sea la que " presta "la
panza para darle un hijo a su hija
En fin, bancos de espera, ovodonaciones y más, fueron
en estos últimos años nuevas opciones para dar
solución a esta necesidad de lograr el embarazo, muchas
veces accediendo a él por vías inclusive contrarias
a los valores personales de ambos ,o de uno de los miembros
de una pareja.
Tener que TENER.
No hay caminos buenos o malos, correctos o incorrectos,
si hay caminos que aún no conocemos las consecuancias
que pueden traer, al menos emocionales en los padres y en
el niño mismo.
Son nuevas opciones aún sin transitar demasiado como
para saberlas seguras.
Vale la pena pagar cualquier precio? es la pregunta que se
impone.
Una mamá que adoptó a su hija luego de haber
hecho frustrados tratamientos hasta los 50 años, me
dijo:
"Ahora sé por qué DIOS no ma había
mandado un hijo, pese a todo lo que
hicimos para conseguirlo, porque mi hija era esta, lo siento
hoy con total
lucidez."
A veces, entonces, hay que mirar en perspectiva,
revisar opciones y escuchar a los profesionales, pero por
sobre todo estar de acuerdo con los métodos y las formas
a las cuales recurrimos.
Que si el hijo deber
ser
será.
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Por la Lic.
Adriana Penerini
Psicóloga - Especialista en Maternidad, Paternidad, crianza. |
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En la actualidad, las mujeres comienzan
a buscar su primer embarazo a edades más avanzadas que antes;
hasta hace pocos era habitual que una mujer se casara antes de los
20 años de edad e inmediatamente buscara un embarazo; hoy la
mayoría de las mujeres lo hace luego de finalizar una carrera
terciaria, de haber logrado una inserción en el mercado laboral
y de tener cierta estabilidad económica. Lo que implica que
la meta del embarazo se postergue para un momento de la vida en el
cual la fertilidad se encuentra disminuida.
En las últimas décadas los estudios sobre el tema han
registrado indicios de mayor infertilidad masculina en relación
con años anteriores. Si bien no existe todavía una explicación
para este fenómeno, se cree que puede deberse a factores tales
como el stress, el consumo de tabaco y, en especial, a los contaminantes
ambientales -como plaguicidas y sustancias con contenido en estrógenos-.
En los últimos 30 años se produjo un considerable aumento
de las enfermedades de transmisión sexual que pueden dejar
esterilidad como secuela. Este incremento fue una consecuencia directa
de la mayor libertad sexual, la práctica de relaciones sexuales
con diferentes personas sin protección, así como del
desplazamiento del preservativo como método anticonceptivo
a cambio de la píldora. Con la aparición del SIDA y
las campañas que instan a mantener relaciones sexuales seguras,
el preservativo volvió a demostrar su eficacia, traducida en
una franca disminución del número de enfermedades de
transmisión sexual. Por último, la reproducción
humana es una de las ramas de la medicina que más avanzó
en los últimos 20 años, y este auge se vio reflejado
en las consultas, así como en la cantidad de parejas antes
desahuciadas que hoy pudieron alcanzar esta meta con éxito.
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