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Somos diferentes
Varones y mujeres se diferencian por sus cromosomas, por su anatomía,
por su psicología y por aspectos socioculturales. Para analizar
estos últimos se desarrolló el concepto de género.
El género se refiere a los aspectos sociales y culturales
atribuidos a la distinción entre hombres y mujeres.
Obviamente estos aspectos son aprendidos.
En otras palabras, aunque se nazca de sexo masculino o femenino,
se aprende a ser varón o mujer.
Todas las sociedades tienen concepciones implícitas del género,
estereotipos que se usan para diferenciar el trato que se da a las
niñas y a los niños.
Los niños asimilan los papeles de género desde el
principio de la vida, antes de los cinco años de edad, mediante
el proceso de socialización.
La familia, la educación, la cultura, el nivel socioeconómico,
la religión, lo transmitido a través de los medios
de comunicación, todo juega un papel importante en la socialización.
La categoría de género surgió para poner en
evidencia la discriminación contra la mujer.
Sólo recientemente se comienza a percibir que la construcción
de género entraña también desventajas para
el varón.
Un claro ejemplo, es como venimos diciendo, la mortalidad por accidentes,
que es mucho más frecuente en los varones, que en las mujeres
a todas las edades.
En los accidentes de transporte, ahogamientos, caídas, las
diferencias son muy grandes inclusive en menores de 5 años.
En general, los accidentes en los cuales está involucrada
una conducta, considerada " de macho", son los de mayor
riesgo para los varones
El autocuidado puede estar más o menos valorado socialmente.
En la mujer se valora más el autocuidado relacionado con
la belleza, la preparación para el embarazo, el amamantamiento.
Históricamente en el varón se valoró más
la valentía, el heroísmo, el desafío, que la
preservación de su integridad física, esto vinculado
con la guerra, la caza, la defensa del grupo familiar.
Esta concepción por cierto influye en que los varones se
expongan al peligro, aunque sea innecesario.
Es importante entonces, que tomemos conciencia del mayor riesgo
al que están expuestos los varones, a causa del peligroso
paradigma social: "arriesgarse = ser macho".
¿Qué hacemos
los adultos?
Para evitar esto, es necesario alentar la prudencia en la educación
del varón, diferenciándola de la cobardía.
En realidad se necesita valentía para tomar conductas de
autocuidado, cuando los demás piensan que no hay riesgo,
o que es valioso arriesgarse.
Es importante que como padres y educadores, reflexionemos sobre
estos temas, y evitemos impulsar a los varones a menospreciar su
integridad física, en aras de una supuesta mayor virilidad.
Lic. Dora Villar
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