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Dentro de mis reflexiones he pensado mucho sobre
lo que implica la responsabilidad de tener hijos, más allá
de lo que significa la paternidad por sí misma. Al ver a
mis hijos como crecen, he pensado en que la vida va más rápido
de lo que uno cree, y que si uno no se detiene a observar lo que
sucede a su lado, serán otros los que le contaran lo lindo
que eso era. Y digo era, por que lo que pasa ya fue. Le contaran
lo bello del pasado. Y como el tiempo no puede volver atrás
hay que vivir a pleno todo en el momento indicado, en el momento
en que se nos es regalado.
He cumplido un sueño y es haber sido
seleccionado por dos almas, seres muy especiales, que me han permitido
convertirme en papá.
Ellos me eligieron y la vida o el destino me
los regaló y es mi obligación como padre descubrir
y ayudarlos a encontrar su propia esencia tal cual es.
Quizás hoy Matías y Nicolás
con sus diez y cinco años tienen que escuchar todas estas
palabras por boca de otros, y quizás tarden muchos años
en comprenderlas, pero quiero que sepan que lo que está escrito
a continuación salió de lo más profundo de
mi alma y con el amor más grande que tengo por ellos.
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Tomás Garzón y su papá Claudio
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Deseo para mis hijos, futuros
hombres de la humanidad:
Que crezcan felices.
Que sepan ver las cosas siempre desde
varios puntos de vista.
Que escuchen atentamente los mensajes
que la vida tiene para regalarles.
Que no se queden con la versión
de caperucita y traten de averiguar el motivo por el cual el lobo
comió a su abuela.
Que vuelen con la imaginación cuando
no puedan hacerlo con su cuerpo.
Que nunca mientan, ya que diciendo la
verdad aunque se sabe que a veces puede herir, se duerme tranquilo.
Que si cometen errores sepan aprender
de ellos para no repetirlos.
Que sepan que si alguna vez se equivocan,
pero esto lo hacen desde una buena intención o buena fe,
es solo aprendizaje y no está mal.
Que nunca teman comprometerse.
Que nunca se queden solamente con lo que
les enseñan.
Que sigan buscando su verdad.
Que sepan que cuando uno esta en el camino
de la búsqueda, las cosas aparecen con el tiempo como por
arte de magia, aunque parezca que no estarán nunca allí.
Que a las adversidades hay que enfrentarlas
y no escaparles.
Que no es preferible nunca lo malo conocido
a lo bueno por conocer.
Que a veces el silencio es la mejor respuesta
que se puede dar.
Que cuando tengan que pedir perdón
lo hagan siempre mirando a los ojos.
Que cuando cometan un error intenten resolverlo
rápidamente.
Que si quieren tirar una piedra al cielo
le apunten a la luna, nunca a un ave, aunque no lleguen a alcanzarla.
Que no tengan apetito por el éxito
ni la gloria, ya que existen mejores cosas que el triunfo al contado.
Que la grandeza no se compra, como no
se compra la felicidad.
Que los favores que se hacen cuando son
mendigados, no son dignos.
Que lo material solamente sirve si ayuda
a encarnar más en la tierra.
Que sepan que el éxito si es merecido,
es muy benéfico.
Que acepten los elogios y los aplausos,
si son sinceros.
Que amen todo lo que tienen aunque no
tengan todo lo que amen.
Que para romper alguna regla, se deben
conocer todas.
Que la cultura es una virtud y el hombre
en este mundo cotiza más alto por su saber.
Que para poder ser inmortal deberán
compartir siempre sus conocimientos.
Que aprendan y que enseñen.
Que son muchos los que nacen, pero son
pocos los que viven.
Que cuando las cosas están servidas
y no requirieron de esfuerzo, uno se pierde.
Que la conciencia no se abre sola si uno
no lo quiere o no lo siente.
Que la rutina no es hija de la experiencia.
Que hablen despacio y piensen rápido.
Que sepan que los grandes pensadores ascendieron
por el camino del mérito.
Que el triunfo se alcanza con perseverancia.
Que las cosas nunca llegan por casualidad.
Que nunca piensen con mente ajena y construyan
su propio ideal.
Que le puedan dar forma a todos sus proyectos.
Que los viajes se disfrutan más
si siempre se hacen acompañados.
Que en las pequeñas cosas se encuentran
las cosas más grandes.
Que busquen siempre un sentido a los pasos
que dan.
Que nunca pierdan sus valores.
Que sean apóstoles de la moral
y visionarios de nuevas verdades.
Que los héroes nacen y no se inventan.
Que los que dejan de pensar en si mismos
para pensar exclusivamente en los demás, son desgraciados.
Que la vida siempre nos pone trampas y
deberán sortearlas para no caer en un mal destino.
Que puedan encontrarse a sí mismos
antes del ultimo día que estén en esta tierra.
Que cuando sean viejos siempre recuerden
con cariño el camino transitado.
Que liberen su sentir y se dejen fluir
por sus sensaciones, como fluye el agua en una vertiente.
Que uno puede alcanzar el cielo y tocarlo
con las manos, pero si condimenta lo que hace con amor, con un amor
verdadero y profundo.
Que Dios nunca los abandonará y
que cuando no lo vean o no lo encuentren estará siempre a
su lado.
Que actúen siempre con nobleza.
Que busquen la palabra justa para el momento
adecuado.
Que aunque sientan que todo se derrumba,
siempre alguien los acompañara.
Que aunque no se lo vea, siempre sale
el sol cada mañana.
Que siempre amen a sus madres, seres especiales
que les dieron vida.
Que cuando elijan una compañera,
sepan si hay ternura entre ellas y su propia madre, y así
sabrán elegir.
Que no se asusten de cómo son sus
progenitores, ya que pueden seguir sus pasos o bien tomar el camino
contrario.
Que ellos siempre brindan un aprendizaje,
para saber lo que se debe hacer o lo que no.
Que los familiares no se eligen, los que
se eligen son los amigos.
Que algún día sean padres.
Que no existe el mejor momento para tener
un hijo.
Que cuando llega ese momento es el mejor
momento.
Que tener hijos es lo mejor que le puede
pasar a un ser humano.
Que sean padres felices ante todo.
Que cuando les toque ser padres, sean
amorosos, concientes, sinceros, frontales, responsables, siempre
fuertes y por sobre todo firmes en sus convicciones.
Que sus hijos aprendan más con
el ejemplo de lo que ustedes hagan que con lo que les digan.
Que los sentimientos nunca se eligen,
por que simplemente suceden sin dar opción.
Que nunca sean egoístas con lo
que tienen para dar. Y que por todos los poros de la piel de su
cuerpo, eternamente y sobre todas las cosas, siempre les brote la
llama del amor, así la contagian a los otros.
Y por último, que
sepan que ningún padre es Dios, que ninguna madre es una
santa y que el título de ídolo es solamente para unos
pocos que se lo merecen.
Los amo...
Papá
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