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Hagamos el intento de mejorar la
elección
Las harinas blancas X Harinas integrales
Las harinas blancas son fuente de almidón y aportan
calorías, pero no nutren. Esta es una elección
cotidiana al alcance de todos: elegir harinas integrales en
panes, galletitas, cereales. Estas conservan las proteínas,
vitaminas y minerales de la corteza del grano y la fibra,
que permite mejorar el funcionamiento intestinal, aumentar
la eliminación de toxinas, y disminuir la absorción
de grasas previniendo algunos tipos de cáncer.
Los fiambres x alimentos frescos
Los fiambres pueden reemplazarse por carnes frescas, o aceitunas,
champignones, tomates, algún queso magro, o simplemente,
disminuir su consumo.
Gaseosas y jugos artificiales x Jugos naturales
Las gaseosas y jugos sintéticos son absolutamente prescindibles;
es una mera cuestión de hábitos. Si se extrañan
mucho se pueden elegir gaseosas no coloreadas y comunes, no
diet, como un primer paso. Lo ideal es reemplazarlas por limonadas
caseras.
Nuestros niños no necesitan ni jugos ni gaseosas; es
un hábito impuesto por los adultos. Su paladar aprecia
más el agua y los jugos de frutas naturales que estas
bebidas fabricadas. Si ya se han adoptado, deben reemplazarse
gradualmente hasta desintoxicar las delicadas papilas gustativas
del niño (y de los adultos!).
Caldos instantáneos x especias
aromaticas
Los caldos instantáneos, a los que se recurre con tanta
frecuencia para realzar el sabor de las comidas, pueden ser
sustituidos con enormes ventajas por las hierbas aromáticas
y especias.
Estas ejercen excelentes efectos en nuestra salud: son antibacterianas,
antiparasitarias, conservantes, y nos regalan su aroma y gusto
insustituibles...
Café x descafeinados
Hay que evitar el sobre consumo de café, especialmente
en el embarazo y la lactancia. La cafeína actúa
como un estimulante nervioso; en condiciones normales su efecto
dura aproximadamente 8 horas; en el embarazo su acción
en la sangre se prolonga. El exceso de cafeína incrementa
el riesgo de un parto prematuro o un bajo peso al nacer. Sin
embargo, un consumo de 1 ó 2 tazas de café ó
té por día (cada taza chica de café contiene
aproximadamente 35 mg de cafeína) no dañarán
al bebé. La cafeína es una xantina, contenida
también en el té, el mate, el chocolate y las
bebidas colas; lo ideal es disminuir al máximo
su consumo. Hay interesantes productos que reemplazan
con ventajas estas bebidas e infusiones: el agua mineral,
los jugos naturales, la malta, el café de cereales,
la cascarilla, la algarroba, y algunos tés de hierbas.
Luego de los primeros días de esfuerzo, se comienza
a percibir el bienestar del organismo. Un pequeño café
de vez en cuando es estimulante, el exceso es altamente nocivo.
Edulcorante x estevia
Los edulcorantes conforman otro grupo que es necesario analizar.
Los ciclamatos y sacarina en altas dosis son formadores de
sustancias pre-cancerígenas; se están conociendo
ahora los efectos secundarios del aspartamo.
Por lo tanto, es mejor no abusar de los alimentos de bajas
calorías, ya que contienen unos u otros edulcorantes;
así, si se ingieren diariamente alimentos dietéticos
como yogures, bebidas gaseosas, mermeladas, gelatinas, postres,
y además, se utilizan edulcorantes para endulzar las
infusiones, se produce una sobrecarga en el organismo que
resulta difícil de eliminar. Lo ideal es utilizar edulcorantes
naturales a base de cereales o de una hierba dulce llamada
Stevia rebaudiana, también conocida como yerba dulce.
O la solución más práctica, disminuir
el consumo de dulces en general y consumir simplemente azúcar
o miel.
La miel es una indicación para la mamá, nunca
para el niño hasta que el pediatra autorice su utilización.
El azúcar más sano es el llamado integral o
rubio, que es rico en minerales y fibra.
Debe evitarse el consumo de alcohol. Como aún no se
ha determinado un nivel de consumo sin riesgo durante el embarazo
y la lactancia, es mejor evitarlo. Sin embargo, un vaso de
buen vino bebido en alguna ocasión especial no producirá
daños al bebé.
Para elegir mejor!!!
Es importante encontrar aquellos alimentos que tienen efectos
beneficiosos para el organismo, y además producen placer,
liviandad y mayor energía.
Se trata entonces de informarse adecuadamente, de leer las
etiquetas de aquello que consumimos, y de asegurar un consumo
diario de alimentos naturales.
Así, el agua, las frutas, las verduras, los cereales
integrales, las legumbres, los pescados de mar, las frutas
secas, son preciosos aliados de nuestra salud.
Y tal vez el mejor aliado es la toma de conciencia de hasta
que punto nuestra salud depende de las elecciones cotidianas
cuando planeamos que comer...
Entonces el trabajo consiste en
disminuir a nuestro ritmo aquellos alimentos que no nos nutren,
y aumentar aquellos otros que traen bienestar, alegría
y salud a nuestra vida, y a la vida de nuestra familia.
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