Es
sano, si no es divertido???
Por
la Lic. Adriana Penerini
Psicóloga |
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Sin que se transforme
en una obsesiòn -como ya ha pasado al punto de tener
un nombre como una nueva patologìa que afecta especialmente
a mujeres ortorexia*- el intento de consumir alimentos
ricos en nutrientes o en su defecto bajos en toxinas, es un
buen intento.
Sobre todo cuando de una como mujer que "maneja"
la cocina, depende la salud presente y a futuro de toda la
familia.
Considero que la buena o mala alimentaciòn es bàsicamente
un tema que puede abordarse desde el conocimiento.
Por supuesto estàn el gusto y las ganas, y los recuerdos
que tal o cual ingrediente nos puede traer por màs
que no sea del todo "sanito",
no sè`
el sandwichito de jamón y queso que me hacìa
mi abuela Yolanda o el caldo de cubito que, ya màs
"moderna", hacìa ,reemplazando al puchero,
mi abuela Haydèe
Sin embargo conocer las propiedades de cada alimento, las
vitaminas que contiene o los procesos que estimula es interesante,
no tan complicado de aprender, y un buen aliado a la hora
de hacer las compras.
La salud de nuestra familia toda comienza en el changuito
del supermercado y si son curiosos podràn adivinar
al solo observar ese detalle, què cosas privilegia
una mujer o un varòn en su alimentaciòn y su
cuidado a la hora de comprar.
La idea es conocer, saber elegir, darse gustos con una frecuencia
aceptable, cuidar que haya un equilibrio entre lo "bueno
y lo malo" que comemos
Si nos trae un buen recuerdo, nos da placer, nos convida un
amigo, nos parece afrodisìaco o etc etc etc
no
deberìamos abandonarlo. La idea es estar sanos,
pero no lo estarìamos si SUFRIMOS para eso.
Hay un dicho que me encanta que dice "Ni pelado ni
con dos pelucas" , un buen consejo a la hora de redefinir
nuestros hàbitos alimentarios, si no podrìamos
enfermarnos de no querer enfermar, y eso tambièn es
un problema.
Cuidarnos como signo de amor hacia nosotros mismos, y hacia
los que nos rodean, ese es un buen camino.
Pero ojo
sin exagerar!!!
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Comer o nutrirse?
Cuando se habla de salud, con frecuencia no
se piensa en la comida diaria. Sin embargo, son sus componentes,
pequeñísimos ingredientes, los que van formando el
cuerpo. Las células se construyen diariamente a partir de
los nutrientes, y son éstos los que determinan la calidad
de la sangre.
Según qué alimentos se elijan, se está ayudando
al cuerpo a depurar toxinas, quemar grasas y evacuar los deshechos,
o por el contrario, se lo está obligando a trabajar con elementos
de bajo valor nutricio y alto poder congestionante.
Si esto se continúa a lo largo del tiempo, se van generando
depósitos de ácido úrico, colesterol, grasas,
y toxinas en general que llevan a aumentos de peso, disminución
de las defensas y distintas enfermedades.
La alimentación está siempre condicionada por las
características personales (edad, sexo, forma de vida, estado
de salud, actividad, período en curso: por ejemplo embarazo,
lactancia, menopausia), etc. Sin embargo, se pueden mencionar algunas
pautas generales para mejorar el estado nutricional.
XENOBIÓTICOS???
"Mejor perderlos que encontrarlos"
Ya hemos mencionado en notas anteriores los
alimentos que contribuyen a nuestra salud.
Esta vez nos dedicaremos a lo que en naturismo llamamos xenobióticos,
o sea las sustancias químicas, que, en exceso, perturban
el buen funcionamiento de los órganos y sistemas. Estos
dejan residuos que pueden, si no se eliminan adecuadamente, provocar
malestar y enfermedad.
Los aditivos son, en algunos casos, necesarios para poder mantener
la forma, la asepsia y el sabor de los alimentos. El exceso de ellos
es lo que condiciona nuestra salud. En primer lugar, es importante
conocerlos:
Los antioxidantes, colorantes y aromatizantes preservan a los alimentos
de las alteraciones químicas o biológicas.
Los saborizantes, resaltadores del sabor y edulcorantes artificiales
modifican las características organolépticas (sabor,
aroma).
Los estabilizantes, emulsionantes, espesantes, gelificantes, humectantes,
mejoradores, leudantes químicos y anti-apelmazantes mejoran
las características físicas, o sea el aspecto, la
consistencia, turgencia, etc. del alimento.
Los reguladores de la acidez, acidificantes y gasificantes , mejoran
las características del producto o corrigen sus defectos.
Estas sustancias son de difícil metabolización,
sobrecargan el trabajo del hígado y del riñón,
acidifican la sangre y con frecuencia quedan almacenados en los
tejidos, ante la imposibilidad del cuerpo de expulsarlos.
Para evitarlos, es conveniente prescindir de los alimentos semipreparados
y muy industrializados (enlatados, chacinados, salchichas, fiambres,
jugos artificiales, gaseosas).
Los fiambres
Contienen sal, nitratos y nitritos como conservantes. Se sabe por
ejemplo que estas sustancias, si se consumen con frecuencia, aumentan
el riesgo de cáncer.
Los jugos y gaseosas
Contienen colorantes, edulcorantes, ácidos abundantes, neutralizadores
de la acidez, saborizantes. Entre otros efectos en la salud, disminuyen
las defensas e irritan las mucosas gastro-intestinales.
Las galletitas
Contienen grasas trans y reguladores de la acidez. Las grasas trans
aumentan el colesterol y las respuestas inflamatorias en el organismo.
Los caldos instantáneos
contienen resaltadores del sabor, y colorantes. Estos son poderosos
irritantes de las mucosas.
Y todos ellos sobrecargan al hígado por el trabajo de neutralización
que le demandan, y al riñón al aumentar considerablemente
los elementos a eliminar.
Pareciera ser entonces que no podemos comer nada de lo que nos
ofrece el supermercado!
No debemos olvidar que somos parte de esta cultura, y por lo tanto,
es imposible no participar de ella en un tema que nos ocupa tanto
como la alimentación, ya que necesitamos comer diariamente
para mantener la vida.
Por lo tanto, es aconsejable conocer a los alimentos, y elegir
adecuadamente.
El exceso es, en definitiva, lo que perjudica.
Muchos de estos alimentos que consumimos diariamente, con alto contenido
de sustancias químicas, pueden ser fácilmente reemplazados
por otros más saludables.
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