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Qué si
que no
Llega un momento en la vida de uno en que la pregunta se instala
o al menos el coqueteo con la situación.
Vemos que otros sobrevivieron.
Que siguen más o menos vivos.
Al menos así parece.
Además los vemos con un orgullo y una baba que todavía
no hemos tenido por nada de lo que hicimos en la vida
Será que REALMENTE como dicen casi todos los que han sido
padres no se puede explicar con palabras
???
Pero también los oímos quejarse
que no duermes
que no comen ni con M ni con G
y esta segunda variante, es
la que más nos asusta!!!
Entonces, si escuchamos la parte que relatan con alegría
y vemos al hermoso bebé -que es lindo por más feo
que sea- en los brazos de la mujer de nuestro amigo, y la vemos
darle la teta, y nos encaramamos en esa imagen de plenitud
nos
tienta la idea y nos vienen las ganas, y la ternura posible se asoma
por todas partes, aunque tratemos de empujarla para el fondo de
nuestra casa.
Pero si escuchamos la oficina de reclamos y cuando se van juntamos
todo lo que se quejó ella con todo lo que se quejó
él volvemos a tentarnos con alquilar una película,
comer pizza en la cama y hacer el amor -a conciencia- hasta que
se nos caiga el moño.
Y bueno
"que sea lo que DIOS quiera"
No sé qué día dijimos o no dijimos eso, pero
algo pasó, y lo que pasó se dibujó con dos
rayas rosadas un día en nuestro baño
Y de ahí en más la ansiedad y nuestra alma pasaron
a ser íntimos amigos.
Las sensaciones que describen las alumnas con las que trabajo en
las Reflexiones posteriores a la Gimnasia en los grupos de embarazadas,
o las pacientes y los pacientes que atiendo en relación a
su futura maternidad o paternidad son múltiples y variadas.
Las mujeres en general tienen una dualidad que las leva a estar
muy "felices" pero a la vez muy "preocupadas".
Los cambios de humor, y la incoherencia en sus actitudes y sentimientos
se transforman en una condición casi permanente.
Los cuestionamientos, las fantasías, las dudas e incluso
por ratos el arrepentimiento de la decisión tomada o de la
decisión que la tomó a ellas, son una constante en
la mayoría de las mujeres que cruzan una gestación.
Y aquí no hay mucha diferencia a veces entre las que lo buscaron
incansablemente, y las que lo lograron de un día para el
otro.
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"Estoy muy ansiosa"
De alguna manera sería lógico que ante tantas novedades
y tantos cambios que se suman a la vida se genere una sensación
de ansiedad.
La misma a veces se canaliza con llanto, otras con trastornos en
el sueño, otras con la comida
A veces es mal humor, a veces irritabilidad a veces desgano
El problema se instala cuando esta sensación no permite ver
en perspectiva, todo lo pone en primer plano y lo cotidiano se complica,
y se hace tedioso llevar adelante los compromisos preexistentes,
o los nuevos compromisos.
A veces esta ansiedad se transforma en angustia, y esa angustia
en culpa, por no poder disfrutar de este momento, que había
sido de alguna forma soñado, como uno de lo que seguramente
sería el más pleno de la vida.
Un cierto nivel de ansiedad es esperable, si se pasa de la raya
y hace que la mujer se sienta mal anímicamente con frecuencia
o permanentemente, ya es algo para consultar y tratar.
Allí evidentemente no solo es las ganas de tener al bebé
lo que aparece, sino el temor por lo desconocido, que se agiganta
y paraliza.
¿Cómo encontrar el equilibrio?
Una vez aceptado el nuevo estado, una vez elegido el equipo médico
que nos acompañará, y fundamentalmente estar al día
con la tranquilidad que brindan los controles, las ecografías,
y demás estudios de rutina, debería bajar esa sensación
y darnos aire para estar tranquilas.
Hay formas de entrenar el ánimo para que sea más fácil
de convivir con él.
La consulta Psicoterapéutica es una de ellas, allí
en un encuadre adecuado, se despejan dudas nuevas y viejas, se acomodan
las emociones, se ordenan la variedad de emociones que nos asaltan.
No hace falta estar "loca" para acceder a una consulta
con un profesional entrenado en estas áreas.
La consulta preventiva o a tiempo puede ayudar a calmar las aguas
a abrir espacio para hablar en profundidad de los miedos las dudas,
brindarle espacio a la incertidumbre
También es bueno integrarse a grupos adecuados y especiales
para mujeres que están pasando por la misma experiencia.
Allí mientras se fortalece el cuerpo haciendo Yoga o Gimnasia
o Eutonía o la técnica que se elija se fortalece al
espíritu.
Se siente uno que no está solo, se compara, se observa, se
mira y se mima, se da lugar.
A la vez aprende, crece se forma de una manera nueva a la espera
de recibir todos los cambios que van a acontecer con mayor plenitud.
Otra manera es si se está en pareja mantener un diálogo
sincero y fluido con él.
Dar a conocer las emociones por más contradictoria que parezcan
por ahí permite la sorpresa de descubrir también de
una forma diferente a ese hombre que creíamos conocer que
ahora en virtud de ser padre, se ve atravesado por nuevos sentimientos.
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