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Mamás cansadas
Además de los nuevos cabestrillos también
han aparecido en el mercado otros objetos que colaboran en la acomodación
postural de la madre para el momento de la lactancia.
Estos objetos son almohadones con forma de media luna, que anatómicamente
se adaptan a la cintura de la mamá, sobre "la media
luna" de gomaespuma acuestan al bebé y le dan de mamar.
Esto nos lleva a pensar si el mundo de la industria del bebé
y la madre diseñan objetos solo pensando en la comercialización,
ó cuál es el concepto acerca de dichos objetos.
Es cierto que las mujeres de hoy en día, en las grandes ciudades,
tienen resueltas muchas cuestiones domésticas: lavarropas,
horno microondas, freezer, etc, que facilitan las tareas del hogar.
Esta mujer que hoy está inserta en el
campo laboral: comercial o profesional trabaja en gran parte la
misma cantidad de horas que el hombre.
Las licencias por maternidad siguen siendo las mismas (en cuanto
a prolongación de tiempo), de manera que podríamos
decir que la madre que se ha levantado 4 veces de noche para calmar
a su bebé o darle de mamar, se siente exigida de estar en
su trabajo como si nada pasara.
Su cuerpo está trabajando en la producción de leche
y atravesando un proceso de reacomodación hormonal.
Podemos decir que el cuerpo de la maternidad actual es el cuerpo
cansado.
La cultura occidental, sumida en la ecuación mujer delgada
= mujer bonita, mujer delgada, y sexy = madre "top", obliga
además a la mujer, madre - trabajadora a verse presionada
por cuidar su imagen. Además del cuerpo cansado, es portadora
del cuerpo exigido.
Cuánto agobio puede significar a veces cargar al bebé,
durante el día y la noche, cada vez más, observo mamás
con muñequeras, padeciendo tendinitis de sostén materno
y por la manipulación de los cochecitos.
Frente al cuerpo cansado y el cuerpo exigido de la mujer-madre,
los objetos de sostén atienden la necesidad corporal de alivianar
el peso, dejarse ayudar por la gomaespuma de la media luna para
dar el pecho sin que se vuelva agobiante; no por el acto mismo,
sino frente a las tensiones del cuerpo, permitiendo dar lo más
relajada posible, y que ese dar sea una entrega del alimento y de
la presencia.
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Otro testimonio
Conocí a R. en su domicilio para enseñarle los masajes
para su beba. Una mamá primeriza y reciente, en su departamento
luminoso y tranquilo, de fondo una música suave como un organillo
al lado del bebesit.
La beba tranquila, la madre también, llena de preguntas y
con buena respuesta hacia su hija ante cada gesto. En un momento
dado la beba llora y su madre se dispone para darle de mamar. Me
sorprendí al ver cómo se quitaba la remera, quedándose
con el torso libre para el encuentro piel con piel , no es
lo más habitual en esta época , aunque nos hallemos
entre mujeres. Seguidamente, buscó el almohadón de
la luna y se acomodó en el sillón, sobre su falda
el almohadón y sobre éste la bebé quien se
prendió bien al pecho mientras su madre sólo contactaba
su mano ahuecada en la cabecita.
Me impactó, al principio lo sentí contradictorio,
tanta libertad para el contacto íntimo piel a piel y finalmente
apenas dos puntos de contacto mínimos: teta y boca; mano
cuenco y cabecita.
Sin embargo se las veía deliciosas, relajadas dándose
en la entrega y la toma del alimento.
A las madres de menores o bajos recursos no se les presentan algunos
de estos inconvenientes sino otros más serios, respecto de
la supervivencia, la comida del día y la salud. La ventaja
es que al tener menos recursos son creativas en la transformación
y reciclaje de lo que sí tienen; y en la conservación
de pautas de crianza trasmitidas de generación en generación.
"
las "reglas" de crianza consensuadas
que tienen tal aura de credibilidad, se basan mayormente en una
mezcla de tradición, moda pasajera y sabiduría popular
con un toque de ciencia. En realidad, pocos han analizado si las
reglas de una sociedad funcionan mejor o peor que las tradiciones
de otra en cuanto a producir adultos funcionales y felices."
(M. Small 1999)
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