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| Padre
y madre son roles, se trata de los personajes en el teatro de la
vida.
Maternidad y paternidad
son funciones. Aquello que los personajes hacen, aquello que define
a su rol. Se puede ocupar un rol sin cumplir la función
inherente
a él, sin darle significado. Y se puede cumplir una función sin
ocupar el rol. Es muy importante tener esto en cuenta frente a las nuevas formas
de organización familiar (o desorganización del modelo tradicional).
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Mirado el cuadro
desde esta perspectiva, se abren los horizontes. Las madres
ya
no estarían atadas a su condición biológica.
Elke Herms-Bohnhoff, consultora familiar alemana que abogó por
una concepción más libre y más creativa
de la maternidad en Hotel Mamá (un profundo estudio
sobre lo beneficioso que resulta para las madres que los
hijos, en determinado momento de su evolución, dejen
el hogar materno), advierte que “una madre no es una
empresa de servicios”. Esto significaría, precisamente,
que la biología no ata a la mujer a un rol.
Que quien desempeñe
funciones maternales lo haga con el propósito de dar lo
mejor de sí, en beneficio del desarrollo de otro ser,
y sin empobrecerse en el intento, significa, no ser para el otro,
sino ser con el otro, en una relación de mutua libertad.
En cualquier vínculo, esto podría entenderse como
la más afinada definición del amor.
Que,
en definitiva, es de lo que se habla en el
Día de la
Madre. |
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(*)Escritor, eespecialista en vínculos
humanos, autor de Vivir de a dos y
Ser padre es cosa de hombres.
En noviembre aparecerá su nuevo libro, La masculinidad tóxica.
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