Lic. Adriana Penerini Psicóloga
Aprender a poner límites
Y si nos cansamos?

A veces aparece fatiga en esta relación. Uno por más amor que le tenga a sus hijos, puede atravesar momentos donde el vínculo se empasta y donde aparece como cierta insatisfacción.
No habría que asustarse, el cansancio es propio del trabajo y esto es en muchos sentidos un trabajo para nada fácil.
Vale la pena, cuando vemos a nuestro hijos crecer y desempeñarse con libertad pero confiados y seguros, nos damos cuenta de que fue un esfuerzo que comienza a dar sus frutos, pero mientras tanto, suele ser desalentador, sobre todo porque hay situaciones que se repiten TODOS los días.
A veces parece que justo nuestro hijo, nació inmune al aprendizaje de la pautas que creemos debe tener.
Para eso la pareja brinda una buena resolución de este conflicto.
Ambos padres pueden alternar su rol, pueden hacerse cargo por momentos uno y otro de "ponerse firmes" pueden habilitar al otro a que descanse por un día o por un rato de estar poniendo límites todo el tiempo.
La de limitar debería ser una actitud, no una postura impostada, debería ser una reacción normal, en la relación de padres e hijos, todo debemos ser conscientes -para combatir ese cansancio- de que cuando decimos que NO a algo, estamos diciendo que SI a muchas otras cosas.
Que poner un límite, es ESTAR AHI, , es jugarse por los hijos, y por ese proyecto de familia que juntos intentamos llevara delante.
Decir a todo que sí, es una "hermosa manera" de desaparecer como padres, y de condenarlo a nuestro hijo a no saber bien quién es, y qué es lo que puede hacer con su vida.
Para que lo sigamos pensando juntos...
Es un tema que merece reflexión y acción.

Como dice Asha Phillips en su libro Decir NO:
"Decir no es útil. Representa un vacío o un espacio en el que pueden acaecer otros acontecimientos. Desde este punto de vista no es tanto una restricción, como una oportunidad abierta a la creatividad"


Lic.Adriana Penerini
Psicóloga

 

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