Los árboles, no mueren de pie

Por: M. Soledad Riestra

arbol

Algo está pasando los árboles que tanto nos dieron desde el primer día de su existencia, están necesitando recibir. Solo la conciencia hará que ´podamos respetarlos y tener hacie ellos una actitud agradecida.

¿Para qué sirve un Bosque?

Mucho se habla de la importancia de los bosques en el planeta, describiéndolos como “los pulmones” de la Tierra. El título sin dudas es justificado: los árboles son los responsables de proveernos de aire puro, absorbiendo el dióxido de carbono (CO2) que se encuentra en la atmósfera.

Considerando este rol fundamental de los bosques para la supervivencia de los seres vivos en el planeta, y sumando, por un lado el aumento desmesurado de producción de CO2, y por el otro la tala indiscriminada de árboles y deforestación de los últimos 100 años – ambos consecuencia de la actividad productiva humana -, la ecuación es muy sencilla.

Si bien no se puede predecir con exactitud el impacto de este cóctel mortal, muchos científicos hace rato ya han levantado la bandera roja de alerta frente a los periódicos desastres naturales de origen climático como los frecuentes tsunamis en el continente asiático, las inundaciones en el Reino Unido a principios del 2014 y los huracanes en Estados Unidos y Centroamérica en los últimos 5 años, entre muchos otros.

Todo ésto sin contar la grosera pérdida irreparable de biodiversidad que el aumento de las temperaturas y la destrucción de ecosistemas produce, también con un alto impacto en nuestras vidas.

Ahora, la gran pregunta es: cómo es que todos estos hechos están relacionados entre sí?

Ver el árbol, ver el bosque

Imaginate que la Tierra es como un gran cuerpo humano, compuesto por órganos, vasos sanguíneos, células… todo conectado entre sí, constantemente funcionando en pos de encontrar el balance que permite sostener la vida: la correcta temperatura, oxigenación e incorporación de nutrientes.

Así como en nuestro cuerpo es muy fácil notar cómo cuando alguna parte está dañada o enferma todo el resto se ve afectado también, en mayor escala, el funcionamiento de nuestro planeta puede ser entendido de la misma manera: como un gran sistema donde todo se encuentra interconectado.

Cuando talamos un árbol, se producen los siguientes efectos-cadena:

  • Los animales, plantas y bacterias que viven en relación a dichos árboles perecen frente a la falta de un hábitat donde desarrollarse.
  • El suelo de los bosques queda desprotegido frente a las lluvias y el sol. El resultado: un círculo negativo de erosión e inundaciones – la destrucción de la biodiversidad que habita en dichos suelos empeora aún más su vulnerabilidad ante el sol y las lluvias, produciendo daños irreparables en los mismos.
  • La sobreabundancia de agua produce, a su vez, mayor evaporación en contacto con el sol, lo que genera más lluvias.
  • La capacidad total del ecosistema (es decir, de la Tierra) de absorber CO2 se ve significativamente reducida, aumentando la contaminación y la temperatura.
  • Por último, un dato importantísimo a tener en cuenta: si bien plantar árboles es sumamente valioso, cabe destacar que un árbol no empieza a absorber CO2 hasta que llega a los 20 años de edad. Es más, durante todo ese tiempo casi emite más CO2 del que absorbe. Con lo cual plantar nuevos árboles es una estrategia de largo plazo que no reemplaza la necesidad, en el corto plazo, de cuidar los árboles maduros.

 

 

flor

¿Qué puedo hacer yo?

Frente a este panorama de tal magnitud, es importante reconocer aquellas cosas que como individuos y familias podemos hacer para disminuir e incluso revertir esta tendencia. Por más “pequeñas” que nos parezcan estas acciones, no lo son: al contrario, es únicamente desde la cotidianeidad de nuestras vidas que podemos alcanzar la grandeza del Ser Sustentable, y recrear un mundo sano, vivo y floreciente para nuestras futuras generaciones.

Las 3 “R”s – Reducir, Reutilizar, Reciclar (en ese orden) – : En un cálculo muy aproximado, una persona utiliza alrededor de 500.000 hojas por año, lo que equivale a 59 árboles adultos. Si lo multiplicamos por los 6 billones de habitantes que somos… por año necesitaríamos 354 billones de árboles. Todo esto sin contar el agua y los contaminantes que la industria papelera produce. Una cifra, desde ya, totalmente insostenible. Por ello, incluimos aquí algunas estrategias:

  • Reducir el consumo de papel y derivados de la madera: imprimir lo mínimo indispensable y hacerlo doble faz; regalarle pizarras a los niños para dibujar en vez de darles hojas de papel; disminuir los envoltorios de papel en regalos, comida, etc. Realizar mantenimiento periódico a los muebles de madera para evitar su degradación y aumentar su tiempo de vida también ayuda a reducir nuestro consumo de madera.
  • Reutilizar: Las cajas de cartón, el papel de regalo, los diarios y revistas, son algunos ejemplos de papel que se puede reutilizar. También podés hacer anotadores con los recortes de papel que te sobren de impresiones y folletos. Por último, reutilizar la madera de muebles viejos para fabricar nuevos es una linda tarea que además fomenta la creatividad!
  • Reciclar: Lleva tu papel y cartón a un centro de reciclado para su reutilización. También podés comprar, en vez de papel regular, papel y cuadernos hechos con papel reciclado. Comprar madera reciclada para fabricar o reparar muebles también es posible. Podés hacer unos sillones increíbles tan sólo con pallets!

 

Aprendé a reciclar papel

La concientización es un paso fundamental en el camino hacia descubrir nuevas formas de ser y vivir que favorezcan el florecimiento de la vida humana y no humana en el planeta. Por eso finalizamos esta nota con una linda actividad para compartir con amigos, hijos, sobrinos: reciclar papel en casa a través de 4 pasos bien sencillos.

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Fotos: María Luján Sánchez (http://about.me/maluhan)

María Soledad Riestra

M. Soledad Riestra

Nació en Olivos, Buenos Aires. Es Licenciada en Relaciones del Trabajo egresada de la Universidad de Buenos Aires. Desde agosto del 2012 se encuentro estudiando y trabajando en Londres, Gran Bretaña - realizando una maestría en Sustentabilidad y Responsabilidad Social y colaborando en proyectos independientes relacionados a temáticas como Desarrollo Sustentable, Capacitación, Gestión del Cambio y Liderazgo, tanto en espacios corporativos como en organizaciones sociales.

Colaboraron en esta nota


María Luján Sánchez

María Luján Sánchez es mamá de Maca y Tin, diseñadora audiovisual y fotógrafa. Trabaja en su propio emprendimiento Maluhan Comunicacion Audiovisual, la fotografía es su pasión. Nos dice: "La cámara es como una extensión de mi cuerpo." Tomó las fotos del interior del libro Las nueve estaciones de Adriana Penerini, entre otros.


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